No hay dudas que está en marcha una revisión a fondo de todo el arsenal de la Iglesia. Como suele ocurrir en tales ocasiones aparecen herrumbes en un arma vieja. La mancha visible lleva a descubrir otras menos visibles, y al final vamos a descubrir el arma entera y hasta el género de armamento va a resultar anticuado.
Entonces lo que tenemos que hacer es vaciar todo el almacén y diseñar un plan nuevo de arsenal, pero esto produce mucho movimiento en algo que aparentemente dicen, tiene vida, inciativa y proyectos, pero no es así.
Esto está ocurriendo en la Institución que ya no se distingue por su agilidad en su funcionamiento.
No ven los curiales que pueden ser cosas positivas y loables el cambiar de estilo, que surjan obras positivas, importantes, incluso imprescindibles, pero no hay creatividad, no miran con libertad al futuro, están a la defensiva y eso es muy malo para la Iglesia, pues le dejan las avanzadillas, los insultos y la defensa de la Iglesia a grupos ultramontanos, que jamás han sido abiertos, mas bien, yo diría que grupos cerrados y obsoletos en este siglo XXI, gripos como Comunión y Liberación, Opus Dei, Legionarios de Cristo, Kikos y otros afines que primero tendrían que reciclarse ellos para estar junto al Espíritu Santo y no junto al "dios dinero".
Los cristianos hoy en día sienten un afán parecido al de las asistentas y amas de casa que hacen la limpieza en primavera con cierto instinto dionisíaco, aunque la fiesta amenace con degenerar, sobre todo entre la juventud, en verdaderas saturnales, donde todo lo que rompe el orden parece permitido y obligado, con tal de ser moderno y abierto.
En medio de esta "destrucción" creadora de la juventud, debería haber dado el gran salto de "vuelta" inspirada la misma Iglesia y no haberse apoyado en los grupos antes mecionados.
Los cambios en la Iglesia siempre han estado ligados a la conversión, y aunque más profunda sea ésta, más dolorosos serán los cambios y estos cambios se tienen que dar o se termina esta forma de Iglesia obsoleta y lenta de rueda dentada con arena dentro.
Pero.....¿cuánto estamos dispuesto a pagar por una reforma en profundidad de la Iglesia? o ¿es que creemos salir del paso, una vez más, con simples retoques?
Volver a las misas en latín, no es el paso más conveniente, eso no ayudará en nada a la Institución. Volver al oscurantismo para "salvar" a la Iglesia, es volver al siglo XVIII, que ya pasó esa época.
Volver a estructuras arcaicas es darle la espalda a Dios.
¿Quién va a poder negar después que estas vueltas a atrás, este abandono de lo moderno y del futuro eclesial han sido perpetrados por personas que nunca han amado ni al Espíritu Santo ni a Dios?
Los cambios de sentidos hacía atrás, no pueden ser buenos para la Iglesia, porque lo mas importante es hacer como Cristo el cual frente a aquellas estructuras cambió radicalmente: "el mayor de entre vosotros debe ser el servidor de todos"....que prohibió todos los títulos (maestro, padre, abbé, abas, papa, etc) y él mismo se rebajó a la condicion de siervo.