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SE INSTRUYEN A CURAS CUTRES QUE EN LOS SEMINARIOS NO APRENDIERON LATIN Y QUIERAN HACER LAS MISAS EN ESTA LENGUA MUERTA Y DE ESPALDAS AL PUEBLO DE DIOS.

No está mal para ganar unos euros ¿verdad?...es que ahora se ven algunos en la necesidad de leer en latín y como no lo aprendieron pues están cogiendo unos berrinches de muy señor mío, ya que algunos feligreses añorantes de otros tiempos en la iglesia nacional-católica, les piden que ya está autorizado y como estos curas cutres no saben que jamás fue prohibido, sino que el Concilio Vaticano II, lo que hacía era RECOMENDAR QUE LAS MISAS SE DIJESEN EN LENGUAS VERNÁCULAS PARA QUE TODO EL MUNDO LO ENTENDIESE, pues así andan los pobres metidos en berenjenales y entre lo moderno (que no saben) y lo antiguo que quieren manejar ya.
Realmente lo que tienen que hacer es aprender latín rápidamente para atender a los que van a misa porque son el residuo añejo (con todos mis respetos) de personas mayores de 50 años, digan lo que digan, porque a los jóvenes no los atraen ya ni cantando como cantaba el Fari (q.e.p.d.)...eso habría que haberlo hecho antes...¡mas ritmo hombre...más ritmo! que os habeis quedado en aquello "Tu has venido a la orilla...."....con voces atipladas y feminoides y mucho mariquita que hay enmedio de estos coros.
Fijaos que en mi anuncio pongo "lengua muerta"...¡y tan muerta!...pero eso es lo que quieren los opusdeinos y otros menesterosos leguleyos del asunto, muerte por doquier....están esperando que en España se haga una revuelta (ganancia de pescadores)...para levantar el brazo: Cara al sol con la camisa nueva, que tu bordaste rojo ayer...." y que aparezca otro caudillo invicto para meterlo bajo el palio, nada mas que hay que leer en el blog de "la cigueña de la torre" que solo se dedican a eso...a tener nostalgias de la Santa Inquisición y otras prebendas antiguas para disfrutar sanguinariamente con sus momentos cruciales.
Pues nada yo les ofrezco la posibilidad de enseñarles latín y griego (esta última para ver si investigan un poco y les van dando un infarto que falta hace una renovación generacional).