Ratzinger a levantado ampollas con sus declaraciones sobre los indígenas y el colonialismo. Ratzinger intento decirnos que eso no fue impuesto, lo que es históricamente una mentira. Lo que dijo el ahora Papa Benedicto XVI tiene mucha más gravedad que lo que dijo en Ratisbona, aunque no hay tenido ni la mitad de impacto mediático y aunque el Vaticano no se haya ni molestado en mover un dedo para dar a ver que la incomodidad de los pueblos indígenas les molesta un poquito. Yo creo que el Papa tiene que disculparse con los indígenas. Pero no creo que este deseo mío se cumpla, por que en realidad este problema del Papa es un problema del propio papado. Este Papa no va a pedir perdón, hay un pensamiento extendido que dice que el Papa es infalible, y si un Papa pide perdón se le ve como un débil. Juan Pablo II pidió perdón por errores de la Iglesia como su silencio ante el horror nazi, la evangelización de los pueblos indígenas y el apoyo a guerras; muchos le consideraron por ello débil (entre ellos el Cardenal Ruini, por poner un ejemplo).
En realidad el problema de Ratzinger es muy simple. Hay dos grandes teólogos en Europa, por un lado esta Joseph Ratzinger y por otro lado Hans Küng. Hans Küng cree que la Iglesia tiene que acabar con su pasado y con sus anquilosadas tradiciones, tirarse al vacío y saldar deudas con el protestantismo y con el modernismo. En cambio Ratzinger cree que la Iglesia debe ser una institución que reafirme su cristianismo católico de modo público y que sea una institución crítica con las demás Iglesias y con el modernismo. Es decir, uno hace Iglesia hacia fuera (Hans Küng) y el otro hacia dentro (Ratzinger).
Ratzinger es incapaz de valorar algo que no venga de la Iglesia, para él la Iglesia es la única capaz de dar soluciones, esto se pone de relieve con el documento firmado por Cardenal Ratzinger: “Dominus Iesus”, un documento que la Iglesia jamás fue capaz de asimilar. Cuando Ratzinger rechaza el marximo no lo hace por que le parezca todo malo, sino que por que el marxismo no viene de la Iglesia.
Realmente, como Cardenal y como Papa, Ratzinger es incapaz de valorar nada que no se haya hecho hacia dentro de la Iglesia. Por eso sus “rifi rafes” con otras religiones o con otras visiones será una música que acompañara su papado. Cosas como lo de Ratisbona o ahora con los indígenas, muy probablemente se repitan en otras muchas ocasiones.
Espero, de corazón, que el Papa pida disculpas y no este dispuesto a acabar con cualquier posibilidad de evangelización verdadera a los pueblos indígenas, de que la Iglesia les de para ellos herramientas que de liberación.
vàticinus

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