EL NATURALISMO DE CRISTO
Mis queridos amigos:
Según el misterio de la Encarnación, la Segunda Persona de la Santisima Trinidad, el Hijo de Dios, al encarnarse, asumió la naturaleza humana en su integridad, con todas sus limitaciones e incluso con los defectos del pecado, como el dolor y la muerte, a pesar de no tener el pecado, para reformarla también en su integridad. Este gran misterio de la encarnación se prolonga en el cristianismo.
La existencia cristiana es única, y en ella se unen lo espiritual y lo corporal, lo divino y lo terreno, que quedan como entretejidos. En ella ya se comienza a vivir la salvación, que llegará a su perfección plena en la otra vida. La existencia humana tiene por fundamento, por piedra angular, a Jesucristo, y, por ello, comprende y se compone de lo sobrenatural y de lo natural, del orden divino y del orden humano, el Creador y la criatura, lo eterno y lo temporal, del orden divino y del orden humano, lo inmutable y lo mutable.
Una posición cristológica unilateral, que podría llamarse naturalista o secularista ha inferido, como consecuencia del misterio de Cristo que todo lo humano como lo natural como lo cultural, no necesita don divino para remediar su imperfección. Su postura es optimista ante lo natural y cultural, que son considerados autónomos. No es necesario lo sobrenatural, que además no debe interferir en lo natural. se desemboca en un dualismo. Un separatismo entre lo natural y la gracia, entre la cultura humana y el Reino de Dios.
Saludos cordiales
Vàticinus
