Mis queridos amigos:
Estoy dispuesto a aceptar que me llamen "hereje", porque cumplo como aquellos "herejes" de Israelmi papel revolucionario, aquellos primeros cristianos fueron herejes (división, secta, banda, bando, Hch 24,14) de los judíos, así como aquellos movimientos anabautistas fueron airesis d elos reformados.
Generalmente el "hereje" (yo) le da al sistema la oportunidad de replantearse y discutir los asuntos sobre los que ya nadie se hacía preguntas, desde dentro, no como los apóstatas que lo hacen desde fuera...yo no he apostatado, yo sigo en mi Iglesia, aunque le pese a otros.
Muchas herejías antiguas fueron reacciones a conductas licenciosas de la Iglesia, la forma inmoral de algunos de sus dirigentes, los inmorales cuando les llamaban la atención sacaban las uñas diciendo "herejes" a los demás y la falta de conclusiones teológicas.
Pero mal que le pesa a muchos cristianos, los dogmas no bajaron del cielo.
Dado que Dios serevela a su pueblo, está siempre por encima de nuestras conclusiones teológicas, ciertas afirmaciones en apariencia absolutas se convierten en provisionales...Por ejemplo, si bien la Biblia es Palabra de Dios, ella no es Dios ni lo sustituye. Al mismo tiempo un dogma, como declaración de fe comunitaria y personal, no e sun sinónimo de la Biblia.
Esto debe ser bien entendido, no se trata de que las verdades de la fe son simplemente transitorias, sino que con base en nuestras propias limitaciones de percepción (aún con la participación del Espíritu) no tenemos autoridad para dar mas solidez a la verdad de la que ella misma posee. Para el caso, me gustaría imaginar una afirmación de la fe como un elemento que tiene un núcleo de verdad firme, que no cambia, pero un borde "blando" que le permite adaptación e incluso de capacidad de hidración o de asumir las investigaciones posteriores.
Muchos de nuestros presupuestos evangélicos se parecen más a las conclusiones del Magisterio de la Iglesia que asumen el dogma como divinamente revelado, confiriendo a tal afirmación dogmática un borde "firme", que fracasa dialécticamente porque pone en tela de juicio el núcleo de la verdad...."ablandándolo".
No podemos dogmatizar y mandar (como en otros tiempos) a la hoguera a otros, pues lo que ocurre con estas posturas es poner de manifiesto la intolerancia en nuestra Iglesia Católica Apostólica y Romana.
Saludos cordiales
Vàticinus
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