Mis queridos amigos:
¿Que la paranoia es una enfermedad?...pues sí, no hay dudas...y hay que tratarla con fuerza y con valentía porque puede derivar en otras afecciones más graves. Solo un profesional como el psiquiatra debe hacerlo y de forma eficaz.
Pero donde más paranoícos se dan es dentro de la Iglesia, dentro de ella la paranoía se desmelena de tal forma que llega a situaciones inverosímiles y actuaciones del paranoíco que le llevan al más absoluto cuadro del ridículo más espantoso.
Desde el que se santigua veinte veces al entrar en una iglesia, hasta el que se arrodilla delante de cada altar con tal fuerza que es capaz de partir las lozas.
Otros y otras hacen genuflexiones en pasillos al lado de unmuro que supone son las dependencias de una capilla o una iglesia, aunque a veces casi esa pared da al despacho del cura o los servicios de la parroquia...y ya me direis ante qué se arrodilla o hace el gesto de arrodillarse.
Algunos tienen en su paranoía la "supertición" de pasarle la mano o besara los pies o las manos,de tal o cual santo, y tambien de los Cristos yVírgenes,con lo que provoca que la patina que recubre la imagen se deteriore y produzca un daño tremendo, sobre todo si son imágenes catalogadas de los siglos XV y XVI o XVII.
Pero lo que riza el rizo de la paranoía es que muchos se acercan al confesionario y una vez que han recibido la absolución, deambulan por la misma iglesia para ponerse de rodillas (siempre de rodillas), para pedir de nuevo el perdón de sus pecados y si por casualidad no encuentran a otro sacerdote en el mismo lugar, salen disparados a la calle y buscan otra iglesia en donde confesarse.
No digamos nada de los que encienden velas compulsivamente, estos al día tienen una cantidad enorme de gastos con el encedido paranoíco de las luces.
Si nos metemos en profundidades algunos llegan al paroxismo total, comprando grandes cantidades de incienso de tal forma que incluso les produce situaciones de verdadera angustia al no poder respirar en sus casas de la humareda que provocan.
Conocimos a una buena mujer que buscaba cada día el santo que correspondía y sacaba una fotocopia y la deslizaba en el altar de su parroquía porque decía que la misa debería ser delante de alguna imagen del santoral en cuestión.
Otra señora nos decía que si se apagaba con el aire una de las dos velas de la mesa de la Eucaristía se iba el Espíritu Santo y también si por desgracia se fundía algunas de las bombillas que iluminaban el templo.
Después de Concilio Vaticano II, decayó la costumbre de flagelarse o colocarse silicios en la cintura y piedras en los zapatos, para sufrir, eso era completamente anticristiano y la mayoría de las personas compredieron que para seguir a Cristono hacía falta esas exageraciones, pero como de nuevo recorre por las filas de los integristas y "talibanes",la paranoía más absoluta y enfermiza, nos hemos enterado que un grupo de hombres de cierta edad e institucion muy conocida,se glagelan en las espaldas con lo que podríamos pensar que ya no padecen paranoía, sino que es algo mucho mas grave, ya que a esa situaciónlo podríamos llamar masoquismo aberrante, pues si el caballero que está detrás observa que el de delante no se flagela con bastante fortaleza para que le sean perdonados sus pecados,arremete contra su compañero y lo pone "a caldo"y suponemosque puedenllegar a tener espasmos no confesados producidos por el dolor, pues el masoquismo es una de las formas más cercanas a las aberraciones sexuales en este mundo.
Se flagelan, rezan como locos, encienden velas, se confiesan veinte veces en al semana, ponen sahumerios a tope, suben a collados y colinas en busca de aguas curativas, hacen procesiones descalzos,insultan a quienes nohagan lo que ellos haceno envian imprecaciones contra unos y otros por pensar de distinta forma.
Esta es la lacra que desgraciadamente tenemos en la iglesia y algunos dicen que es por la educación recibida, pero es una enfermedad que sube hasta muy altos cargos eclesiales de tal forma que al estar ellos deformados mentalmente, deforman al resto que los siguen a pies juntillas.
¡Señor....Señor.....de los locos y paranoícos líbreme Dios!
saludos cordiales
Vàticinus
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