Mis queridos amigos:
Nuestra Iglesia, la Iglesia Católica Apostólica y Romana, está inmersa en una verdadera crisis de identidad y de valores.
En la Iglesia han existido distintos carismas, es decir, el que se dedicaba a la litúrgia desde el sacerdocio, a la vida contemplativa, a la caridad, a la catequesis, etc...y cada uno trabajaba para el Reino desde su parcela mas o menos grande, pero en pos de Cristo.
Los misioneros fueron siempre la avanzadilla de la Iglesia para la difusión del Evangelio en los países donde jamás se escuchó la Palabra de Cristo, pero todos avanzaban en una misma dirección.
Cuando se discutía el Concilio Vaticano II, los que estaban muy acomodados dentro de la misma Institución sin proponerse nada en su vida religiosa, formaron mucho ruido y vociferaron en contra del Concilio en libros y publicaciones, dudando de la eficacia y la bondad del mismo.
El siguiente Papa a Juan XXIII, el inolvidable Pablo VI, no solo impulsó las reuniones del Concilio, sino que lo culminó creyendo que era lo mejor para la Iglesia,al mismo tiempolos que disentían de aquella nueva forma de concebir la Iglesia, acallaron sus voces y dejaron de escribir libros y artículosen revistas, porque vieron que era inútil luchar contra las evidencias.
Soterradamente continuaron en su labor de zapadores con la esperanza de que un nuevo papa llegase a la silla petrina.
Cuando el sucesor de Pablo VI, el inolvidable Juan Pablo I, el papa de la sonrisa, fue elegido,en los díassiguientes se desataron las críticas abiertasy despóticas de algín cardenal de la curiay muchas declaraciones de los curiales vaticanistas ensignificvativos periódicos de la derecha europea.(ver las hemerotecas).
La Iglesia bajo el pontificado de Juan Pablo I, iba a significar un cambio, pero solo pudo dar un leve bosquejo de lo que iba a ser la Institución en el futuro.
" quisiera aludir a una esperanza que algunos denominan cristiana y que cristiana es sólo hasta un cierto punto. Me explico: en el Concilio voté también yo "el mensaje al mundo" de los padres conciliares. Decíamos en él: la misión principal de "divinizar" no exime a la Iglesia de su misión de "humanizar". Voté también la Gaudium et Spes. Me conmoví y entusiasmé cuando salió la Popularum Progressio. Pienso que el magisterio de la Iglesia no insistirá nunca bastante en presentar, en recomendar la solución de los grandes problemas de la libertad, de la justicia, de la paz, del desarrollo, y los seglares católicos no lucharán nunca bastante por resolver esos problemas".
Los que estaban bajo las losas de las iglesias se alzaron amenazantes y quedaron en suspenso cuando al cabo de treinta y tres días de pontificado, el Papa de la sonrisa, falléció.
Al principio, estas fuerzas amenazantes, con Juan Pablo II, quedaron a la expectativa sin saber que camino tomar, pues comomuchos de los obispos habían sido nombrados por PabloVI, yeran mayoría, influían aun en el talante eclesial.
Muchos decretos vaticanistas, durante los 25 años de pontificado de Juan Pablo II,lograron mermar las fuerzas construtivas productos del Concilio Vaticano II.
En ese largo periodo de tiempo la avanzadilla real y evangélica de la Iglesia, como son: La Compañía de Jesús, Franciscanos, Dominicos y otros, fue acorralada por los nuevos llegados al poder eclesial: Opus Dei, Legionarios de Cristo y similares.
Con sus postulados anteriores al Concilio Vaticano II,con el que no comulgaban, trataron y conspiraron para que todo el que no fuese tradición y poder en la Iglesia, lujo y brillo, se acallase de una forma radical y violenta.
La opción por los pobres les molestaba porque esta forma tradicionalista y obsoleta de Iglesia y concepción del mundo,procedía de los grupos poderosos económicos mundiales y por lo tanto la llegada de los grupos que no habían tenido nunca voz en las decisiones del mundo y la Iglesia, era algo que les repelía por natural.
Los 25 años del papado de Juan Pablo II han significado un ascenso lento pero seguro, dentro de la curia vaticana, de representantes de los grupos ultra-ortodoxos que arremetieron sin ningún pudor y sin ninguna piedad contra obispos comprometidos con el Pueblo de Dios (Guillot, Casaldáliga, Oscar Romero, etc...), sacerdotes, teólogos, catequistas y cuantas personas estaban al lado de los que sufrían.
Sin ir mas lejos en El Salvador, se permitió por parte de la diplomacia vaticanista y el Presidente Cristiani (dictador confeso) de que entrasen toda clase de sectas procedentes de EE.UU, en detrimento de la Iglesia Católica, con el único propósito de acallar la voz de los "teólogos de la liberación", con el consabido "apellido" por parte de los ultra-ortodoxos de que eran un puñado de "comunistas" y "heterodoxos".
Ahora con el Papa Benedicto XVI, han arreciado los ataques y para ello no hay mas que darse una vuelta por el medio que mas difunde las palabrasen este siglo: "internet", donde insultan y amenazan a quienes ellos creen conveniente o creen los pueden desplazar. Sacan las uñas como tigres y leones, dando un pobre espectáculo de no convivencia y poca caridad cristiana.
Estos grupos y personajes, con su rechazo a las personas están dividiendo a la Iglesia de tal forma que hay obispos que retiran a sus seminaristas de las facultades y centros de estudios de teología, porque creen que la docencia impartida es nefasta para su formación, entorpeciendo así la riqueza de pensamiento y conocimientos abiertos a los futuros presbíteros.
Lo único que se pretende con todo esto es separar a la casta sacerdotal del Pueblo de Dios, como en el antiguo Israel, enterrar al Concilio Vaticano II definitivamente, y formar una nueva sociedad elitista, sin darse cuenta que estamos en el siglo XXI y el hombre de hoy hace su búsqueda de la verdad por nuevos caminos y de forma mas libre y natural. Atrás quedó el concilio de Trento que tanto añoran estos grupos de poder.
El hombre de este siglo ya no sigue las recomendaciones de la Iglesia y ni siquiera incide en su vida en la mayoría de los casos.
Esos grupos ultra-ortodoxos, se han encargado de alejar al hombre del Evangelio y de la Iglesia.
Para comprobar todo esto solo hay que darse una vuelta por grupos de catequistas. todos muy mayores, no hay renovación o por las eucaristías dominicales con mayoría de personas de avanzada edad.
Las congregaciones religiosas están en franco receso de vocaciones, algunas a punto de desaparecer y la mayoría de los seminarios vacios, únicamente los de los reductos ortodoxos enumerados anteriormente, pero con vida poco evangélica, son los que concentran mayor número de seminaristas, pero con el señuelo de una vida mejor pagada.
saludos cordiales
Vàticinus