Mis queridos amigos;
Que en la Iglesia hay personas que están taradas, no hay ninguna duda, porque han recibido una educación religiosa pergueñada desde una piedad "terrible", por personas que han tenido un interés doloso para poder estrujar sus conciencias y estrechar su libertad.
A veces cierto tipo de piedad y de espiritualidad cristiana acentúa el peso del sufrimiento soportado por Jesús y pinta sus modalidades con tonos tremendamente realistas, como en la película de la "Pasión" del Mel Gibson.
Cuando se piensa en ciertas representaciones doloristas de las llagas y del corazón sangrando, de la corona de espinas y de los instrumentos de la pasión, impresiona la extrema discreción de los relatos de la pasión a propósito de los sufrimientos de Jesús. Por ejemplo, si Marcos y mateos describen más ampliamente que Lucas la escena de los ultrajes, no es tanto para insistir en los sufrimientos de Jesús como para proclamar su identidad profunda. Cuando Juan señala que del costado abierto de Jesús brotó sangre y agua, en vez de rubricar el hecho, busva más bien sun sentido simbólico 8Jn 19,34-36).
En una palabra si los relatos de la pasión mencionan ciertas experiencias duras y dolorosas (que no debemos imitar), es porque no se detienen nunca en describir sus modalidades ni dan a entender que eos sufrimientos superaron en intensidad a los de otros ajusticiados. En ninguna parte recae la atención en la cantidad de los sufrimientos. Por ejemplo, los cristianos que se identifican con la cruz ni siquiera saben la forma exacta de la cruz de Jesús, ni de la manera o atrocidad con que le colgaron.
Así, la referencia a la experiencia de Jesús, lo mismo que no se inclina a ver en el sufrimiento un ideal, tampoco se empeña en valorar su peso o su cantidad en sí mismos:
"Ya puedo dejarme quemar vivo, que si no tengo amor, de nada me sirve" (1
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