mis queridos amigos:
Si el Papa lo desea para mantener el recuerdo de Pedro, tiene que renunciar al primado, porque Pedro nunca tuvo ningún primado, entendido como jurisdicción sobre las iglesias. La función de Pedro no fue elevar su iglesia sobre las restantes, sino impulsar la comunión como signo de universalidad cristiana. La Iglesia de Roma no debe imponerse a las demás, sino procurar que todas sean libres. Por eso, el Papa ha de aceptar a las iglesias tal como son, a fin de que todas vayan descubriendo sus propios caminos, en comunión de amor (sin asimilaciones d euniformidad). Sólo así, si lo desea (siendo cada cual como es), las diversas iglesias podrían referirse a la de Roma como signo his´tórico de comunión y unidad.
Lo que importa no es Roma como ciudad, ni siquiera su hermosa tradición latina, sino la función de Pedro, unida a la de Pablo (que también vino a Roma). Es normal que algunas iglesias, por razones de sensibilidad e historia, sientan "aversión" hacia Roma. Por eso, es importante que descubra su propia libertad, pues, en contra de un refrán muy conocido, todos los caminos NO llevan a Roma, sino a Jesús (los pobres) como fuente de gracia y comunicación para todos los hombres. Pues bien, si el Papa quiere ofrecer su servicio de comunión y Evangelio a las iglesias (y en especial a las que nunc ahan sido romanas, como la etíope o la siria), la Iglesia de Roma sólo puede hacer una cosa: Ofrecer su testimonio de Evangelio.
Saludos cordiales
Vàticinus
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