Mis queridos amigos:
Hoy nos informamos de que el Papa va a emprender una campaña para hacer presente a la Iglesia en todos los foros de Europa, para paliar en lo posible esta ola de laicismo que nos invade y que ha hecho quelas constituciones de nuestro continente se obvie la palabra cristiano y se aleje a Cristo de nuestra vida corriente.
Pero todo parte de que no habíamos evangelizado de una forma total al común del hombre de hoy, la Iglesia no se renovó y este es el resultado.
Para que la Iglesia sea creible y que el hombre europea vea en Ella, la presencia de Cristo, el Papa debe abandonar toda potestad política, disolviendo desde ahora lo que se llama el Estado Vaticano, que dice fundarse simbólicamente, sobre el "memorial" de Pedro (dejando ahora a un lado el tema de la "donación de Constantino", de lo que hemos hablado muchas veces. Pero, conforme al mensaje de Jesús y a su experiencia pascual (cf.Mc 16, 6-7 par), porque el Evangelio no se puede centrar en la tumba. "¡Ay de vosotros que primero matáis a los profetas y después edificáis sus tumbas...! (cf Mat 23,29 par).
Los papas no han sido los únicos reyes o jefes de un Estado religioso, pues los sumos sacerdotes de Jerusalén fueron por un tiempo gobernantes (incluso reyes) de la comunidad judía y también fueron Jefes de Estado muchos sacerdotes de ciudades sagradas de países distintos, de Egipto a México, del mundo helenista hasta el centro de África. Pero los otros han perdido su poder vicil, mientras que los Papas no, pues aún lo conservan intacto.
Los papas de antaño pensaron que un tipo de "toma de poder" les ayudaría mejor su tarea. También otros movimientos políticos (desde la Revolución francesa a la soviética), que han marcado la historia de Europa y el mundo a partir del siglo XVIII, quisieron tomar el poder y lo tomaron para poder cumplir sus objetivos.Pues bien tres el fracaso de varias revoluciones, y en especial la marxista, muchos empiezan a pensar que la verdadera revolución no se realiza con la toma de poder, sino con otro tipo de presencia. Eso ha de aplicarse de un modo eminente a la Iglesia.
El poder tiene un aspecto fáctica necesario, como indicó Jesús al hablar de "las cosas del Cesar" (Mc 12,17) y ratificó Pablo al decir que es signo de Dios para ese mundo (Rom 13,1-7).Pero tanto Pablo como Jesús situaron los signos de Dios en otro plano. Lo esencial del cristianismo no es el TOMA, SINO LA SUPERACIÓN DEL PODER. No se trata, por tanto, de que los pobres lo asuman y gobiernen bien, sino que lo superen, de una forma positiva, desde el Evangelio, no para volver al puro caos, sino para crear formas distintas de vinculación social gratuita, entre las que puede ocupar un lugar el Papa. La conversión, o si queremos llamarle revolución cristiana debe hacerse desde fuera del poder. Por eso, las iglesias de Jesús han de expresarse por otros tipos de presencia y comunicación, sin mediaciones políticas. No se trata de que el Papa deba delegar funciones, regalando a las comunidades cristianas más autonomía, pues no debe dar lo uqe no es suyo, sino que debe retirarse para que los cristianos sean lo que son (hombres y mujeres que se aman en libertad) y para que las iglesias se expandan y se organicen por sí mismas, desde la vida y el recuerdo de Jesús, para unirse después, al mismo tiempo, en comunión dialogal, ralizando así la revolución del Evangelio.
La unidad de la Iglesia no se logra por mediación de un Papa más alto o mas bueno, sino por la misma comunión d elos creyentes, que se vinculan por gracia y servicio a los pobres.
Pero dicho eso queremos añadir que , como símbolo y garante de servicio mesiánico y encuentro de amor, puede (y creemos que debe) haber un hombre o una mujer especial, vinculado a la memoria de Pedro y a la historia de la Iglesia, un Papa, que no sea signo de poder, sino de comunión, vinculado históricamente a la comunidad de Roma, que pueda expresar el amor y la unidad de las iglesias. Ese Papa sólo debe ser el obispo de Roma, dejando que las demas iglesias (conferencias episcopales, patriarcaos, diócesis, comunidades no episcopales, etc) se organicen por sí mismas.
Una vez que el papado abandone el poder central que ha tomado (y que no era suyo), las comunidades cristianas quedan libres para crear sus comunidades y sus concilios, asambleas y encuentros, de manera que pueda surgir una Iglesia recreada por un diálogo multiple de personas y palabras que se expanden por doquier, sin que exista un centro, porque todos son centro, partiendo d elos pobres, en comunión multiple, expresada por la eucaristía o comida real, abierta a todos los hombres y sobre todo a los pobres.
Las comunidades centrada en los pobres y en aquellos que saben quererles y amarles (cf Mt 25, 31-45); Jn 13,15), podrán configurarse como lugares de espacios de encuentro humano, siempre concreto y abierto a los de fuera y a todo el resto de las comunidades mesiánicas.
No hay que rasgarse las vestiduras, por lo que dice Vàticinus, pero piensen que es la única solución para que no llegue el completo invierno para la Iglesia y pueda evangelizar sin poder y por amor.
Saludos cordiales
Vàticinus++
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