¿Explicar el Reino a la gente de la calle?
Mis queridos amigos:
Explicar lo que es el Reino de Dios es complicado si solo usamos criterios humanos....es algo que muchos, incluídos los sacerdotes les es imposible explicar aunque se pongan delante de un ambón para leer las homilias de la revistilla "homilética"...porque donde no hay...no puede haber ni.....
Pero nosotros que no somos curas (gracias a Dios) podemos definir el Reino de Dios como una manifestación que dios le hace al hombre y es como el amor que un Padre hace a sus hijos.
Un padre quiere lo mejor para sus hijos e interviene en sus vidas para enseñarle el camino correcto hacia el respeto y la libertad a ellos mismos y a los demás. El Reino de Dios es, por tanto, resultado del amor de Cristo, que se entrega en la cruz, lo que supone la entrega total..porque significa dar su vida por salvarnos. El Reino de Dios es definitiva la salvación y el anuncio de Dios que nos quiere a pesar de todos nuestros defectos y que nos perdona siempre.
El Reino de Dios no se identifica con ningún estado material, ni con ningún Estado eclesiástico, está muy alejado de eso, sobre todo de los palacios y ropajes de seda y oro....el Reino de Dios se identifica como la gracia del Espíritu Santo, que recibimos gratuitamentecon el bautismo y que nos abre la puerta para entrar con Cristo en ese Reino de justicia y de paz.
El Reino de Dios se vive dentro de cada uno, aunque a veces hay personas que viven un verdadero infierno pensando en cómo quitarle a otro lo que posee, tambiéncomo suspenderlo "a divinis" o impedir que se publiquen sus libros, entonces esos personajes se convierten en el "anticristo", el mal por antonomasia....esos jamás van a entrar en el Reino porque e sun estado actual dentro de cada uno y por tanto los que lo sentimos en el corazón debemos hacer que siga presente entre nosotros.
¿Cómo se consigue esto? pues haciendo crecer a nuestro alrededor que se fomente el amor a los débiles, el respeto a la dignidad de todas las personas y el amor a la Verdad...no a la verdad que nos imponen desde las altas esferas políticas o eclesiales...
Jesús dijo que su Reino "no es de aquí", pero hacerlo presente entre nosotros es hacer que brote en nuestro corazón y que la gente se encuentre bien...como si estuvieran en el mejor de los reinos de este mundo, donde la felicidad impere y el amor surja a cada paso, peroalgunos confunde Reino con el Estado Vaticanoy así les va en la vida, porque tienen puestas sus esperanzas en los movimientos de hombres y no de los signos inequívocos de Dios.
Hace unos años estuve en Roma y me pregunté que ¿cómo es que había tantos pobres pidiendo, entre ellos niños, mientras pasaban cardenales, obispos y muchos sacerdotes y monjas y ni siquiera los miraban?...pero ¡que alegría cuando me dijeron vamos a la Casa del Señor!...de pronto el coche del Papa pasó,(banderin amarillo lo delata) o posiblemente era el Secretario de Estado o algú un embajador, no me interesó lo más mínimo, y aunque no se sabía si iba dentro o no, porque los cristales eran ahumados, esas "monjitas"...esos "curitas"...esos "principes de la Iglesia"· esos "obispillos", rompieron en aplausos como enardecidos y transportados por la mano de Dios ¿qué Dios?...seguramente no era el mismo de aquellos niños que pedían unas liras...por eso el Reino no está establecido en ninguna ciudad...el Reino está en nuestro corazón.
Los cristianos tenemos que ser verdadera sal en nuestro mundo y olvidarnos de tantas idolatrías y tantas papolatrías, para ser el germen del Reino de Diosa, para el hombre de hoy, para contribuir a los planes de Dios y para corresponder a su Amor hacia nosotros....y sobre todo no caer en la tentación de tomar una postura acomodada que haría que la sal se vuelva sosa, es decir, hacerla inservible. Para ello debemos ser ayuda del Señor a instaurar el Reino de Dios mediante el anuncio del mensaje de Cristo a los hombres de hoy, no mensajes de la tradición, del canon o de otro librejo, solamente hay un camino: participar en el plan de Dios haciendo su voluntad.
Y poco más, amigos mios, solo decir que el Reino de Dios es Universal, es decir para todos los hombres, creyentes o no, que se dejen transformar el corazón por el bien y por la acción del Espíritu Santo, aunque no sepan su nombre.
