Mis queridos amigos:
Vivimos tiempos extraños. Auqella iglesia de los primeros tiempos está convulsa ¿por qué?, simplemente porque provenimos del judaismo, pero no es en el tiempo presente únicamente, ya en los primeros días de la Nueva Iglesia, comenzaron las desavenencias entre los mismos seguidores de Cristo. si leemos los Hechos de los Apóstoles y las Cartas Paulinas, podremos apreciar que unos y otros tenían distintos conceptos de entender el mensaje.
El mismo Pablo, tiene intervenir en las disputas de unos y otros y Pablo con Pedro estaban asimismos enfrentados por cual era la mejor forma de critianismo, aunque lo que subyacía entre todo el entramado era el "poder" , aunque a decir verdad entre estos dos apóstoles llegó pronto la concordia.
Hoy desde el mismo Centro de la Iglesia Católica que es lo que ha derivado la Buena Noticia, se lanzanron acusaciones a unos y a otros y se lanzan amenazas y conatos de expulsión por que "aquí" debe decir esto y "allí" se dice lo otro.
Mirándolo bien son tonterias, pero, como siempre tenemos un pero, tenemos que ser cvonscientes de que en la Iglesia se "cuelan" personas que por su forma de ser solo desean el brillo, de tal forma que su opinión quieren que prevalezcan por encima de los demás hermanos cristianos.
Estos personajes creen que tiene la verdad y la verdad solamente la tiene Dios, los demás solo somos aprendices, que con el buen andar y en meditación podrémos algún día comprender al Creador y sus leyes.
Jesús, dicen los documentos, que cuando se quedaba a solas con alguien le instruía en "las cosas secretasdel Reino" y creo firmemente que debía ser así, pues, muchos aun hoy en día ni siquiera se han enterado, siguen analfabetos totales en esta materia, sencillamente porque no se han parado a pensar en dos cosas simples...tan simples que de suyo caen por su propio peso y es lo normal en la vida.
Jesús, vino solamente a que descubriéramos el AMOR y que cuidáramos a los herederos del Reino, es decir a los POBRES.
Sin estos dos pilares vana es nuestra fe y todos nuestros esfuerzos en darle culto a Dios...porque ¿para que se quiere una ceremonia brillante y bien cuidada si no hay amor ni hay pobres?
Yo me siento pobre y deseo que me cuiden, no se tú amigo, si tú te sientes pobre...... yo me siento menos que nada ni nadie ¿cómo te sientes tú amigo?...el error que tenemos en nuestra Iglesia es que nos creemos diferentes yen realidad es que no somos nadie, mucho menos que nada.
Los mismos católicos, algunos grandes teólogos, han abominado de sus mismos congéneres teólogos (Bof, Casaldáliga, Ellacuría, Gustavo Gutierrez, Jon Sobrino, etc) y han tratado de hacerles daño, como si estuvieramosante los Inquisidores del siglo XV.
Ahora la discrepancia entre laSanta Sede y los libros de JonSobrino, porque no dejan bien claro la divinidad de Jesús, aparte de que se ve que no han leido a fondo los dos textos y mucho menos lo han sabidointerpretar y además ya sobre este tema en el pasado hicieron hasta un Concilio, en donde ya todas estas discusiones quedaron cortadas ¿quien lo diría?.
En el fondo de todo esto subyace las imcompresiones de los primeros siglos que aun no han sido restañadas, ni lo estarán, porque el mundo cristiano funciona con la soberbia de unos cuantos contra los otros, cuando todo debería traducirse en charlas amigables y cariñosas para demostrar al mundo cuanto nos queremos.
Las divisiones en el cristianismo han sido de siempre tremendas y terribles. Leyendo laen la historia la noche de SanBartolomé, a uno mismo se le quitan las ganas de seguir siendo cristiano si tiene que pertenecer a la misma institución.
Aquella noche tremenda en donde ríos de sangre corrieron por toda Francia, y sobre todo en Paris,porque cada uno tenía diferente forma de entender el cristianismo y mandando por toda una reina procedente de España, que era más católica que nadie.
Cuantos y cuantos hermanos nuestros ha matado la santa Inquisición por ojerizas de unos y otros.
Leyendo los autos de fe y las sentencias de la misma organización, creo que satánica, a uno se leeriza la piel a ver las vandálicas muertes producidas por los que se decían católicos, apostólicos y romanos, contra seres que: o no creían y tenían que creer por que sí o eran deotras religiones oindios del Nuevo Mundo e inclusocristianos de toda la vida por discutir con un sacerdote o no haber rezado el domingo, no haber asistido a la Santa Misa, o simplemente haberse dormido cuando escuchaba una homilía.
No, no es cosa de hoy que los cristianos y sobre todo los católicos estemos divididos, la soberbia la incomprensión y el mal anidan en el corazón de los hombres y ni siquiera en el nombre de Cristo se perdonan unos y otros.
Tomemos ejemplos del padre del Hijo pródigo que hoy nos presenta el Evangelio y hagamos el esfuerzo de perdonar setenta veces siete.
Saludos cordiales
Vàticinus