EL DISCIPULO AMADO (6)
EL DISCIPULO AMADO (6)
Querido amigo/a que nos estas siguiendo…tienes que recordar las relaciones de Pedro con el discípulo amado; Pedro mira de reojo al discípulo que está al lado de Jesús y respecto del cual está en segunda posición. Así, pues, al hilo de esta narración, la observación del v.20 b de Jn sirve para indicar la posición privilegiada del discípulo al que amaba Jesús; por los demás, ya resulta también bastante clara en Jn 20, 2-10 y en 21, 7. Sólo que la “competencia” de ambos discípulos no se puede entender como rivalidad…¿Por qué si eso es muy humano?...además el discipulo amado no pone objeción de que Pedro sea más que él mismo, siendo el primero, es como si un padre traspasa a un buen amigo el negocio familiar y el hijo otorga y acepta callando…El discípulo amado no polemiza contra Pedro, pero justamente, tras la distinción hecha a Pedro, quiere asegurar un puesto especial al discípulo que Jesús amaba y que la redacción tanto estima.
Comentando lo referente a que el Señor quiere que el discípulo permanezca en el anonimato, a Pedro se le dice que el Señor tienen en mente algo especial para aquel discípulo, cosa que el debe respetar.
Creemos que vale la pena resaltar una vez más todo cuando hemos dicho hasta aquí:
-La contraposición a Pedro afecta a algo que se nos escapaba hasta ahora y es algo fundamental.
-La indicación de esta contraposición en este contexto exige una explicación que, no hay que decirlo, el evangelista adrede no da.
-Ante, ti, lector creyente, vuelve a ponerse, con ocación de lo que es poco menos que la última cláusula del testamento de Jesús, si cabe decirlo, la posición del discípulo amado respecto a Jesús, según hemos visto, idéntica a la que ocupa Jesús respecto al Padre que está en los cielos (Jesús se irá al “cielo” y el discípulo amado toma su lugar).
-En este hombre hay algo muy especial.
-Pedro está en segunda posición respecto a este discípulo, en cuya situación privilegiada insiste, el mismo Pedro.
-El puesto especial del discípulo amado lo es respecto al ministerio pastoral de Pedro.
Creemos a estas alturas haber ofrecido una argumentación bastante fundamentada de Jn 21, 20-23, tiene un significado escartológico, que no se nos ha escapado a nosotros: La sentencia sobre el discípulo al que Jesús amaba merece atención bajo distintos aspectos. Certifica una viva expectación por la parusía, por el final, pues eso que dice “hasta que yo venga”, no puede referirse sino a la venida de Jesús en la parusía.
Respecto a que el discípulo amado permanecerá aquí, es algo inadmisible para nuestra comprensión y si dudamos de las palabras de Jesús significaría una jactancia impropia de Jesús y no es su estilo. Jesús quiere que ese discípulo “permanezca” pero no en el sentido externo de “continuar viviendo” sino de otra manera.
Entender esto como una permanencia en su acción sobre el círculo de sus discípulos o en su comunidad, o como una permanencia de su palabra, de su predicación inspirada, es muy difícil pero así fueron pronunciadas las palabras y que tratamos de averiguar aquí en estos escritos.
Vamos a dar la explicación más verosimil y que muchos no quisieron dar por miedo ¿a que?: Se trata de permanecer en esencia, innominado, desconocido por todas las generaciones de cristianos hasta la Partusía. El día que se conozca la identidad del discípulo amado, se conocerá que la parusía está próxima ¿en qué grado de proximidad?...Eso es algo que nadie sabe, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo…sino solo el Padre (Mt 24,36; Mc 13,32). Por otra parte, que no se os caiga de la memoria que delante de Dios un solo día es como mil años y mil años como un solo día. (2 Pt 3,8).
(Continuará)
