otro poeta. MIGUEL HERNANDEZ... un hombre religioso que se creyó que no lo era.
Mis queridos amigos:
Ya dijimos lo de los santos apócrifos, es decir santos que la Iglesia no contemplará jamás.
Este santo del que voy a escribir era un hombre del pueblo, del campo y nunca quiso sepatar esta su condición esencial de su inmensa vena poética. Por eso Miguel Hernandez hizo de su poesía una biografía suya, donde el amor, la generación, la maternidad, la compañera o el compañero son los más excelsos temas líricos.
Muy joven desde su Ortihuela natal se fue a Madrid, para conocer a los poetas mayores de España, esa generación del 28 que asumía sus caminos comprometidos con el pueblo. Como buen provinciano se llevaba bajo el brazo, para venderlos, algunos números que tenemos ahora delante de nuestros ojos de la revista "el Gallo Crisis", recién fundada por su entrañable amigo,Ramón Sijé, pero descubre que su estilo no le gusta a sus nuevos amigos. Neruda por aquellas fechas ejercía de cónsul chileno en Madrid, se lo confiesa abiertamente: Querido Miguel, siento decirte que no me gusta el Gallo Crisis. Le hallo demasiado olor a Iglesia, ahogado de incienso. Y en otra ocasión añade: Celebro que no te hayas peleado con el Gallo Crisis, pero esto te sobrevivirá a la larga. Tú eres demasiado sano para soportar ese tufo sotánico-satánico.
Miguel tenía un profundo sentido religioso de la vida, del que nunca se despendió; pero las circunstancias que fatalmente le rodearon le impusieron la dolorosa separación entre el verdadero mensaje del Evangelio y los símbolos religiosos que a la sazón pretendía agotar toda reprfesentatividad de la Buena Noticia del profeta Jesús de Nazaret. Así se explica que un intento (esencialmente evangélico) de comprometerse con los explotados por la oligarquía de España, los oprimidos por el poder, los compañeros de infortunio, lo llevaron a liberarse de aquellos simbolos "sagrados"
Vengo muy satisfecho de librarme
de la serpiente de las múltiples cúpulas,
la serpiente escamada de casullas y cálices...
Me libré de los templos: sonreidme.
Sonreidme que voy
adonde estais vosotros los de siempre,
los que cubrís las espigas y racimos la boca del que nos escupe,
los que conmigo en surcos, andamios, fraguas, hornos,
os arrancais la corona del sudor a diario....
Salta el capitalista de su cochino lujo,
huyen los arzobispos de sus mitras obsenas,
los notarios y los registradores de la propiedad
caen aplastados bajo furiosos protocolos,
los curas se deciden a ser hombres,
y abierta ya la jaula donde actúa el león
queda el oro en la más espantosda miseria.
Lejos de mi la estúpida intención proselitista de presentar a Miguel Hernandez como un "cristiano que seignora a sí mismo": hay que asumirlo como fue, como él mismo reveló, como se cantó así mismo y a las personas y cosas que lo rodeaban. Solamente se trata de ser fiel al proyecto ecuménico de Jesús de Nazaret, que dijo expresamente que "tenía ovejas en otros rediles" distinto del redil oficial y conocido por todos..la Iglesia. por eso no se trata de reubicar a Miguel Hernandez en el mismo redil sociológico, donde nació y creció: dejémoslo vagar libre y alegre por las anchuras de los campos por él mismo elegidos.
Pero en todo caso no podemos menos que recibir su mensaje como parte esencial de ese Evangelio que no todo él se proclama dentro de las fronteras de los rediles oficiales, sino que, por misteriosa decisión del mismo Dios, desborda y trasciende los confines establecidos.
Por eso en la poesía del hombre comprometido, encontramos acentos tan profundamente religiosos como esta estrofa d eun poema dedicado a la muerte del torero Sánches Mejías:
Mas ¿qué importa que acabes?....¿No acabamos todos aquí, criatura,
allí en el sitio donde Todo empieza?
Y cumplido con el deseo testamentario de su "Canción Última"...lo dejamos tal como él quiso ser despedido.
DEJADME LA ESPERANZA
saludos cordiales
Vàticinus
(Miguel Hernandez, poeta represaliado por el franquismo y por la oligarquía de España. Por el capitalismo religioso más terrible y demoledor, "anticristos" metidos en la Iglesia Institución para desgracia de hombres honrados y verdaderos cristianos)
