Mis queridos amigos:
Hoy "celebra" la Iglesia de España, el día de la Iglesia Diocesana, es decir, el día en que se les pide a los fieles que colaboren con los gastos de mantenimiento de su Iglesia.
Hace pocos días, también la Iglesia ha acordado un convenio en el cual el Estado Español, le tiene que subvencionar, por los servicios que le presta en hospitales, guarderias, geriátricos, colegios, etc.
Nos parece muy bien que si el Estado se ahorra millones en los servicios, tenga al menos que abonar por esos servicios a la sociedad.
Dicen de la Conferencia Episcopal Española, que solo representa esta ayuda del Estado Español, un 25%, como aportación general a la Iglesia y que el otro 75% lo deben sufragar los fieles.
Pues vamos a desgranar una forma de financiar y saber al mismo tiempo realmente con lo que cuenta la Iglesia Católica en España.
La Iglesia para ser libre, tiene que dejar los lastres de las subvenciones y dar un testimonio de pobreza, porque no hay monumento eclesiástico en España que no cobren una entrada a los visitantes (lo cual nos parece muy bueno), porque así se autofinancia la conservación de edificios, pero ocurre que a pesar de haber cobrado estas cantidades, cuando se cae un techo, se deteriora un retablo o se envejece un cuadro del gran patrimonio de la Iglesia, inmediatamente solicita de las autoridades civiles que lo abonen porque es un bien cultural para todos.
Las grandes catedrales españolas es una fuente de riqueza para los respectivos cabildos catedralicios y eso lo saben muy bien los guías turísticos que operan a su alredecor, pues las numeraciones de las entradas comienzan con el año y terminan con él y cualquiera que sepa un poco de matemáticas lo puede saber inmediatamente y con precisión. Son miles y miles de euros lo recaudado por las catedrales, cifras de muchos ceros y sin embargo el erario público tiene que hacer frente a los desperfectos que se ocasionen con el tiempo de tipo esplendoroso o suntuosos, que se les ocurra a los regidores de dichos edificios, otras veces recurren a las bolsas de cultura y sociales de las entidades bancarias, cuando estas deberían ayudar al que no tiene.
Somos conscientes que una diócesis se financiaría por sí sola, si los párrocos declararan totalmente lo percibido en limosnas y estipendios de misas, (que algunos hasta celebran 5 al día cosa prohibida), pero por el contrario algunos, dependiendo de la feligresía, tiene buenos coches, buenos pisos y sus familias buenas rentas para vivir.
Con esto no quiero hacer una crítica anticlerical ni es cosecha por criticar de Vàticinus, es un hecho cierto constatado con presbíteros muy comprometidos con el Reino de Dios.
Con solo el 50% de lo que reciben algunos sacerdotes de misas, conferencias, cursos, predicaciones, representaciones, etc, se podría financiar una diócesis y aun les quedaría para vivir muy holgadamente ellos y sus familiares y no estoy escribiendo ninguna "milonga".
Hay otra formas de financiación: son las limosnas sin justificar que reciben. Si realmente fuesen destinadas al fin del que les fueron entregadas en su día y acumuladas, sería de este fondo de donde se podría sacar el arreglo y financiación de obras y salarios del personal al servicio de la Iglesia.
Pasemos a otro apartado:
Todos sabemos las grandes cantidades de dinero que las Hermandades y Cofradías tiene con los gastos suntuosos de coronas de oro o plata, mantos bordados, joyas costosísimas, salidas extraordinarias que no son de Semana Santa, con el consentimiento de las autoridades eclesiasticas, que no les reconducen para hacerles ver que esos despilfarros son anticristianos, cantidades que salen de los bolsillos de hermanos y que en el día de hoy van a protestar porque su Iglesia les pide una aportación, pero no les duelen prendasa cuando esa aportación es para un trono nuevo, una corona o un puñal de zafiros y brillantes, porque se trata de de decir "para mayor gloria de Dios".
¿Por qué la autoridad eclesiástica no pone freno a estos desmanes que no redundan en la Iglesia y en los necesitados?...buena pregunta Vàticinus...porque habría que tapar de nuevo la olla para que el guiso no oliese demasiado.
Saludos cordiales
Vàticinus