queridos amigos:
La verdadera opresión no reside en la presencia del poder extranjero, sino de la interpretación legalista de la religión y de la voluntad de Dios.
El culto a la Ley, pasará a ser, en el judaismo post-exílico, la esencia del judaísmo, pero que hoy en día también se da. La Ley...el Magisterio, tiene que auxiliar al hombre en la búsqueda de su camino hacia Dios, pero irá degenerando con las interpretaciones sofisticadas y las tradiciones absurdas en una terrible esclavitud, impuesta en nombre de Dios (Mt 23,4); Lc 11,46). Jesús mismo se desahogaba con estas palabras: ¡Qué bien violáis el mandamiento de Dios para conservar vuestra tradición!" (Lc 7, 9).
La observancia escrupulosa de la Ley y del Magisterio, con el afán de asegurarse la salvación, hizo y hace al pueblo olvidarse de Dios, autor de la Ley y de la salvación. Especialmente la secta de los fariseos observaba todo al pie de la letra y aterraba al pueblo con la misma escrupulosidad...Decían y dicen: "esa gente no conoce la Ley son unos malditos" (Jn 7,49). Aunque legalmente perfectisimos, tenían una maldad fundamental, desenmascarada por Jesús: "Descuidais lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe" (Mt 23,23). La Ley, en vez de ayudar a la liberación, se transforma en una prisión dorada; en vez de ayudar al hombre a encontrar al otro hombre y a Dios, lo cerró para ambos, estableciendo discriminaciones entre los que eran amados por Dios y los que no, entre los que eran puros y los que estaban manchados (esto mismo ocurre hoy en día con los ortodoxos y "muy religiosos" en la Iglesia), entre el prójimo que hay que amar y el enemigo al que se puede odiar. El fariseo posee un concepto fúnebre de Dios, que ya no hablaba a los hombres, sino que les había dejado una ley para que se orientaran. Los que no se encuadraban en este tipo de comprensión de la Ley eran considerados pecadores públicos (como todo teólogo de la liberación según la curia romana), difamados socialmente y situados ya en el camino de la perdición.
En tiempos de Jesús y en esto tiempos, impera la teología apocaliptica, porque los "asusta viejas" se mueven mejor dentro de la Institución, actuan de esa forma.
Según algunos, este mundo está en manos de las fuerzas diabólicas (llámese homosexuales, gente de izquierda, políticos que no les dan subvenciones, etc...)y vivimos en una deprimente cautividad de pecado y de descristianización, por eso urge restaurar rápidamente los conceptos anteriores al Vaticano II, para adorar al Dios verdadero.
El aire fresco y el protagonismo del Pueblo de Dios, hay que acabar con él sea como sea. Volver a las misas en latín y de espaldas al Pueblo y crear lo mistérico para hegemonía de unos cuantos y tristeza para otros.
Esto es lo que constituye el telón de fondo.
Saludos cordiales
Vàticinus
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