Mis queridos amigos:
Si vosotros decidís anunciar el Reino de Dios, teneís que tener en cuenta que a este mundo actual, tendrá que evangelizarlo una Iglesia muy minoritaria, una Iglesia que crea en las Bienaventuranzas y en Jesús de Nazaret con fe ciega.
Ciñéndonos a Europa, (porque en América Latina es otra cosa diferente) se impone un pronóstico que voy a formular de manera intencionadamente provocativa (Vàticinus e sun provocador), pero esa fórmula no va ser precisamente triunfal.
Parodiando la famosa frase de Azaña ("España ha dejado de ser cristiana")...yo os puedo decir que Europa ha dejado de ser cristiana.
Si se acepta este pronóstico, es muy fácil que surja uan discusión agria y fuerte, sobre todo por parte de los culpables de esta pérdida de fe.
No sé yo si esa discusión es útil para alguien. Yo pienso que hay en este proceso de descristianización una cierta culpa de "las izquierdas", que demasiadas veces en los último tiempos concibieron la renovación del cristianismo (por decirlo con el lenguaje de san Pablo) "como una excusa para el eogísmo" (cf Gal 5,13). Pero creo que hay una mayor culpa y muy profunda de la Iglesia-Institución, que se obsesionó con permanecer en el "Antiguo Régimen", apelando a Dios para ello y negándose a seguir al Espíritu, que la llamaba a "dejar su casa y a su parentela". Tanto se obsesionó que, en buena parte, renunció a evangelizar y concentró sus energías en fortificar sus estructuras caducas y en adecentar su fachada de "antiguo régimen". Sin embargo, y pese a esos fallos humanos, creo que existe una causa mayor de la paulatina descristianización de Europa, que reside en el sistema mismo de vida y de reparto de los bienes que caracteriza a la "civilización moderna": un sistema que no tolera ningún Dios como el cristiano, porque su único dios es el lucro.
Pero dejando las discusiones sobre culpas, el hecho rpevisible a la hora de pensar en el anuncio del Reino en este año 2006 y a partir del 2007, es que será una Iglesia minoritaria la llamda a evangelizar. Y en este contexto, quiero insisir en que la evangelización no podrá consistir tanto en la transmición de unos contenidos doctrinales y dogmáticos (aunque estos serán necesarios como expresión y salvarguarda de la identidad de la comunidad creyente), cuando en la apertura a unos valores que brotan de esos contenidos y se fundan en ellos; no será tanto la comunicación de un saber cuanto de un modo de vida; no será enseñanza, sino compromisos, y por eso no se hará transmitiendo "verdades" cuanto "virtudes". Y de ese arte de vivir de acuerdo con Jesús, de acuerdo con el Reino, o según la humanidad de Dios, entresaco los tres rasgos que hay que potenciar: SOLIDARIDAD CON EL POBRE, LA APUESTA POR EL HOMBRE Y EL DOLOR POR EL MUNDO.
Saludos cordiales

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