¿qué relacion existe entre Reinado e Iglesia?
Mis queridos amigos:
Un buen cristiano y católico como yo o como vosotros, podríais responder que los miembros de la Iglesia son los que se han sentido llamados al Reino, los que lo buscan, los que luchan por él sin violencia ni violentándose a sí mismos.
Estos "llamados" (de esta palabra deriva en griego la palabra iglesia), sin dejar de buscarlo y buscar su justicia y su paz total, también dicen que lo anuncian.
Pero os voy a decir una una cosa, en confianza, los cristianos no nos anunciamos a nosotros mismos; no es nuestra misión defender a la Iglesia o imponerla o anunciarla, sino que hemos sido llamados para este Reino de Dios, tan íntimo, tan personal, tan abierto al hombre por el solo hecho de ser hombre, (poco importa su raza, su sexo, su credo, cultura o costumbres) crezca allí donde ya ha nacido, donde está el germen como una semilla.
Maravillosa tarea la de ayudar a los pueblos a ser ellos mismos aún sin dejar de sentirse miembros de la gran patria humana.
Descubro así que la universidalidad del Reino nada tiene que ver con las estadísticas que nos señalan los porcentajes de católicos que hay, los de otras religiones y los que no tienen ninguna religión. ¿Tan ridículos somos? ¿Acaso el Reino es menos reino porque los cristianos o los católicos seamos el 18 o el 40 por ciento, o menos del uno como sucedía en tiempos de Jesús?...ellos eran un puñado de amigos que deambulaban de un lado a otro, algunos le seguían, otros les insultaban, otros los interpelaban y los más lo espiaban para matarlo.
Así, pues, es la pintoresca fiesta mítica de los Reyes Magos, que debiéramos llamara Epifanía, o sea, manifestación de Dios al mundo, que de pronto nos plantea tales interrogantes que bien pronto pone en tela de juicio todo esto que llamamos cristianismo, catolicismo, Iglesia o Comunidad cristiana. Que nadie me diga: Tú no defiendes a la Iglesia, ni que no la amas (porque me lo han dicho y de mala forma)cuando hoy como ayer el problema es ver si defendemosn y amamos a ese hombre por quien Jesús murió en la cruz. Sólo conozco una forma de amar a la Iglesia, y es preocupandome por la salvación de todos los hombres, olvidando todo asomo de prestigio (procuro no hacerlo...pero fallo), poder o brillo que no coincide con los que siguen a este rey que ridiculizó el ansia de dominar a los otros a tal extremo que, aún despues de veinte siglos de empecinamiento, no hemos logrado bajarlo de la cruz.
¡Cuanto nos cuesta entender la universidalidad del Reino y su apertura sin fronteras a todos los hombres!
No acusemos a los católicos, a los demás cristianos del mismo pecado que estamos cometiendo, quizá más sutílmente, pero no con menos crudeza. Hoy he descubierto algo importante...la Iglesia no es el fin, aunque la jerarquía dice que si y no es el fin porque no es el objetivo de nuestra acción. El centro de la llamada fe cristiana es la instauración del Reino, un reinado de paz y justicia universales, expresión de la presencia de Dios tal como Jesús la anunció y la vivió.
Los católicos nos hemos preopado mucho de nosotros mismos y de que las iglesias sean muy bonitas, es decir de nuestros propios intereses. Hay que descubrir que Dios no es blanco, ni negro, occidental ni oriental, ni varón ni mujer, que acoje a todo el mundo incluidos los que la Iglesia bandona a su suerte o habla del de ellos (los prostestantes, los homosexuales, los que no son de su cuerda).
El Reino de Dios trasciende de todo eso porque a veces hacemos miopes distinciones, como lo de los nacionalismos o los credos y hemos levantado barreras para no tener que ver más allá....y tenemos que convencernos de que el mundo no termina donde termina nuestra mirada, el mundo es mucho más amplio.
¿Qué futuro le espera al reinado de Dios si nos empecinamos en encerrar a Dios dentro de nuestras paredes, llámese Vaticano, Basñilica, Catedral, parroquia, etc...?
Me aterra ver el verdadero templo vacio.
Oración
Señor, pequeño diosecillo
que destruyes en Belen
todos nuestros esquemas,
hoy quisiera hacerte
esta oración:
Te busqué en estas
tierras cristianas
y no te encontré.
Vi tus señales
vi tus carteles,
pero no me supieron
mostrar tu paradero.
Sé que te has ido lejos,
que hace mucho tiempo
cruzaste clandestinamente
nuestras fronteras
con pasaporte falso
para que no te apresaran.
Sé que estas oculto,
pero cercano a los
que tienen hambre
o viven sin nombre
o sin dignidad.
Quizás sabiendo tu
que soy de occidente
ya ni me quieres escuchar.
Tienes razón,
estás cansado
de nuestras mentiras.
Saludos cordiales
Vàticinus
