Mis queridos amigos:
de la libertad del hombre nace la libertad de la Comunidad. Esta será libre tanto más libre sea el hombre.
Jesús no dio a sus discípulos ningún modelo específico para las futuras comunidades que habían de nacer después de su muerte. No fundó usos ni costumbres, mucho menos instituciones, ni ceremoniales para las comunidades.
Esta forma ideterminada de Jesús no debe considerarse como una deficiencia, ni un olvido y mucho menos un fallo que hay que lamentar, por eso algunos inventan todo lo que Jesús no dijo ni mandó.
Esa indeterminación de Jesús es la novedad del cristianismo y fue dejada a la revelación del Espíritu Santo para los siglos posteriores.
El silencio de Jesús es la medida de la libertad de la comunidad.
San Pablo fue rigurosamente fiel al silencio de Jesús. A las nueve comunidades surgidas en virtud de su palabra, Pablo, no les impuso ningún modelo de organización, de vida o de estilo. Enseñó la libertad y dejó, como Jesús, en manos del Espíritu la orientación de las comunidades.
Si el hombre no es libre en la Iglesia, la comunidad no es libre y si no es libre es porque otros hombres han conseguido doblegar la libertad del resto.
Saludos cordiales
Vàticinus

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