¡Cuidado con los perros, cuidado con los chapuceros, cuidado con los mutilados!. Somos nosotros, los circuncidados, los que damos culto en el Espíritu de Dios y ponemos en Cristo nuestra gloria, sin poner nuestra confianza en la carne"
Flp 3, 2-3

Tras el allanamiento a la alegría, el tono de la carta de Pablo cambia de improviso. En ese pasaje dirige su mirada a los falsos maestros, a aquellos que predican la circunscisión, (ahora sería el puritanismo en la Iglesia).
Para nosotros este es un tema que difícilmente podría enfurecernos. Pero para Pablo la cuestión de la circunscisión era decisiva. Los griegos que se convertían a Cristo no tenían por qué aceptar la ley judía (como no hay que aceptar cosas innecesarias en la Iglesia). Un signo importante en la ley judía era la circunscisión. Con innegable sarcasmo, Pablo los llama "mutilados" a quienes propugnan la ortodoxia de la ley y de la religión.. Nos sorprende bastante la manera grosera en que se expresa el Apóstol....no parece cuadrar en absoluto con su mística cristiana. En esas palabras podemos ver la agresividad de ese hombre...pero para Pablo es una cólera santa, porque lo que a él le importa, lo que debe importarnos.... es el verdadero mensaje de Cristo, lo demás, lo que diga, este o aquel cura o cardenal, no tiene la mayor relevancia, porque el verdadero mensaje de Jesús es la proclamación de la LIBERTAD, Cristo nos ha hecho justos. Ya no necesitamos las formas exteriores (cofradías, rosarios multitudinarios, encuentros piadosisimos equiparables a la circunscisión) para demostrarnos que hacemos todo bien. Debemos poner nuestra gloria en Cristo y no en los hombres o las Instituciones y no confiar en "la carne".
Para Pablo "confiar en la carne" significa confiar en el cumplimiento de mandamientos externos, en la observancia de rituales y preceptos alimentarios (los famosos ayunos de los viernes).
Para el Apóstol, el encuentro con Jesucristo ha pasado a ser la experiencia decisiva de su vida, pues le ha permitido sentir la libertad que Cristo nos ha traído. Jesús ha abolido en la cruz las normas de este mundo.
Ya no hay que observar meticulosamente los mandamientos de este mundo hecho por los hombres para dominar a otros, por el contrario, podemos tener la seguridad de que, en su muerte en la cruz, Cristo nos ha aceptado incondicionalmente y nos ha hecho justos. Desde esta seguridad hemos de seguir los valores de una auténtica humanidad: compasión cordial, amor, paciencia, mansedumbre.
Ya no tenemos que demostrar nuestra valía mediante el cumplimiento de los mandamientos. Tan solo hemos de responder a la experiencia de LIBERTAD, justificación y redención. Pablo se pone tan agresivo porque para él está en juego la cuestión central de la fe: el amor incondicional de Jesucristo, que se nos ha manifestado en su muerte en la cruz y ha anulado y abolido todas las leyes de este mundo pasadas, presentes y venideras.
¿Qué significa para ti "confiar en la carne", en tus propias fuerzas, en tu salud, en tu talento, en tu rendimiento? ¿Desde dónde te defines tú...... amigo? ¿Desde tu éxito, desdes tu eclesiología ortodoxa, el reconocimiento por parte d elos demás o de Dios, desde su amor, desde su incondicional aceptación de la persona?...Reflexiona...tu aborreces a muchos que no te rien las gracias, ni son de "tu cuerda" o con los que no estás de acuerdo...¿Crees que cambiarías tu vida si de verdad pusieras tu confianza en Cristo, si te sintieras LIBRE de la presión que ejerce la Institución sobre tí, para demostrar su valía ante los demás y demostrar tu valía?...piensa...reflexiona...que a lo mejor la Institución (jerarquía) se comporta así porque tu la sigues y le alabas las incongruencias.
Saludos cordiales
Vàticinus