Mis queridos amigos:
He leido un salmo muy especial, el Salmo 19 y leyendolo he sentido lo siguiente: La Ley del Señor hace feliz al hombre, lo alegra, le hace suave y agradable la vida.
¿es una broma o hay que tomarlo en serio? ¡Vamos Vàticinus déjate de tonterias!
Es la primera vez que se escribe que una ley hace feliz a alguien; la sensación que todos tenemos nos dice lo contrario ¡Qué hermosa sería la vida sin ninguna ley!.
Por eso pregunto amigos, ¿Es cierto que las leyes del Señor, sus Mandamientos, alegran el corazón del hombre y lo hacen feliz?.
Más bien parece que para ser feliz hay que librarse de la ley, aunque esta sea divina. Toda ley coarta nuestra libertad, nos impone una obligación y una posterior sanción, nos exige una determinada forma de conducirnos.....y eso nos irrita y subleva, si bien terminamos por resignarnos ante lo inevitable:
¡Niño no cojas la cuchara con la mano izquierda...
No pongas los codos encima de la mesa....
Dobla bien la servilleta....
Eso es para empezar y en el orden de la buena educación...
Amigo extrae la raíz cuadrada de 3.313.
¿Donde está Tanganika? ¿qué año nació Cervantes?
Esto para seguir...para formarnos culturalmente.
¿Le parece que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica te cerraremos la puerta.
Todo eso para vivir.
(Gabriel Celaya)
Todas estas leyes, de más está decirlas...ellas tratan de hacernos "muy buenos"....como No fumes, no bebas, no tosas, no respires...no seas loco...Sé educado..Se´correcto.
Pero.....¿quien quiere ser bueno en estas condiciones?
¿No tiene razón los que prefieren la felicidad personal y no ser tan buenos?....pues también en lo religioso sentimos lo mismo. Estamos enredados en mil leyes (creo que son más de dos mil en el Código Canónico) que han fijado minuciosamente todo el proceder cristiano, desde que se nada hasta que se muere. Leyes para bautizar, leyes para educarlo cristianamente, leyes para la primera comunión, leyes para cuando tengan edad de tener novios o novias, para regular la actividad sexual y para casarse, para tener hijos, para el Domingo, para las misas, para la Cuaremas, para el Adviento...Leyes en contra de ciertas políticas no afines a la Iglesia, leyes para la investigación teológica, leyes para publicar en la Iglesia un libro...leyes para morir y ser enterrados y por si fuera poco para las misas en sufragio del difunto.
¿Todo eso nos hace felices?
Y si hablamos de los sacerdotes, religiosos y religiosas que tienen muchas más leyes, desde luego es una vida plena de sacrificios tremendos en un código complejo y absorbente.
así que todo en la Iglesia se nos ha convertido en leyes...pero al leer el Evangelio, comprendí que el problema es muy viejo, porque Jesús le echó en cara a los fariseos el haber transformado la religión en un código. El capítulo siete de Marcos es muy importante para olvidarnos de los cánones.
Los que lo siguen a rajatabla demuestran que es un modo infantil de vivir lo religioso porque se convierte en meros cumplimientos y ya se sabe. cuando cumplo-miento.
Lo que contiene una ley y sus preceptos no nos hace buenos ni malos, vamos a ser iguales que siempre.
Los que se ajustan a la ley demuestran una inmadurez sumamente perniciosa; tales personas son incapaces de descubrir el valor interior de los actos. Por eso temen el castigo aun e el caso de violación involuntaria de la ley o la norma.
el Evangelio de Marcos denuncia una religión en la que el feligrés se siente "perseguido" por la ley y por sus servidores. Allí están los escribas y fariseos, encima de los fieles para espiar sus movimientos y ver si cumplen o la violan, si conocen al dedillo lo escrito en la ley, en lugar de preocuparse de que vivan de acuerdo con su conciencia y con el sentido común.
¡Triste papel la de estos servidores de la religión!
Los hombres del siglo XXI, hemos madurado lo suficiente para afirmar:
Nada impuesto desde fuera o desde arriba produce alegría o paz.
Nada que engendre temor o culpa nos hace felices.
Nada que esté atado a una sanción ulterior es causa de sosiego y paz (además lo han dicho los hombres en su código no Dios).
Por lo tanto:
O las leyes de Dios no reunen las condiciones suficientes para hacer felices a los hombres y entonces no hay mas remedio que dejarla a un lado, o como dice el salmo todo lo que viene de Dios es causa de alegría.
Todo lo que escribe el hombre que produzca temor al hombre debe ser denunciado como invento de otro hombre para dominar a los demás...tal como lo denunció Jesús en otra época.
Dios no puede hablar al hombre atemorizándolo y poniéndolo triste porque Dios es alegría.
Saludos cordiales
Vàticinus