EL HOMBRE DE IGLESIA Y DE FE NO ES SERVIL
Mis queridos amigos:
Las personas que amamos a la Iglesia, la amamos por un referente, porque somos seguidores de Cristo y creemos que la Iglesia es el espacio vital para vivir la fe unidos a otras personas que caminan en una misma dirección, un mismo proyecto y un mismo objetivo: concluir el mandato de Jesús con la justicia social para establecer el Reino o Reinado de Dios. Él era la piedra angular y nosotros los constructores.
La Iglesia, debe ser por su parte un espacio evangélico donde la fe se manifieste libremente, de mil formas y sin cortapisas de ningún tipo, cada uno con su carisma y su personalidad.
La Iglesia debe ser un espacio para el servicio, no para el servilismo, porque a menudo se confunden los términos.
Servir es ayudar a todos a conseguir sus metas, tanto espirituales como materiales y si son los mas desafortunados servirlos aun más.
Servilismo es aceptar a rajatabla lo que la jerarquía eclesial indica y hacerlo sin rechistar, sin disentir, sin pensar y porque lo dice un hombre con "categoría" en la Iglesia.
Esa, no es la ecclesia que Jesús hubuese querido. Él quería una comunidad de favores, de pastores y de ovejas, pero no ovejas llorosas, tontas y obedientes. Su deseo era un pastor servidor de todos y entregado a los demás por amor al Padre para establecer su reinado.
El viernes día 29 de Septiembre de 2006 un epíscopo, en una Asamblea de Laicos, dijo taxativamente: Comprendemos que los laicos son el 97% de los católicos, pero el 3% es jerarquía a la que está supeditado ese 97% por la obediencia debida.
Claro Vàticinus no estaba en ese momento, porque se habría levantado ¿que es eso de obediencia debida?.
Lo que no se da cuenta la jerarquía es que con estos postulados, lo que hacen, es alejarse del Espíritu del Evangelio y de la Comunidad de Jesús.
Ellos no son los servidores que decía Jesús, se han convertido en los servidos, en señores feudales soberbios e incómodos para el Pueblo de Dios.
