Hay que reconocer en primer ligar, que la Iglesia como institución y realidad histórica ha tenido una presencia muy ambigua en el proceso de liberación, especialmente en América Latina, único continente de cristianismo colonial, la Iglesia (y nos referimos a la Iglesia como realidad sociológica, no teológica), ha sido estructuralmente (y no tratamos de juzgar las intenciones, sino solo las funciones sociales) compañera de la dominación y cómplice de los mecanismos d eopresión, que es precisamente lo que significó para los indios, los negros y las culturas testimonios de la colonización ibérica. Fue realmente insignificante su presencia en los movimientos liberadores y en la abolición de la esclavitud. La formaciñon de la conciencia de los cristianos estuvo exclusivamente centrada en el moralismo individualista y en las prácticas religiosas. Existió un clamor vacio en practicas ético-sociales.
El hecho de que millones de Lázaros vivieran a la puerta de unos cuantos epulones (terratenientes) no lo percibía la fe como un grave conflicto y muchos de esos terratenientes (epulones) han matado impunemente a los dueños de la tierra y los han despojado de todo y ahora son sus servidores.
La Iglesia fue un factor de manutención del orden que actualmente consideramos como "orden en el desorden", como ya denunciaron algunos profetas de la época colonial, tales como Bartolomé de las Casas, Vieria y otros, incluso los informes enviados a los reyes de España eran quemados antes de ser entregados a estos.
Sin embargo, llegó un momento en que la Iglesia escuchó los clamores del pueblo oprimido y, tanto a nivel universal (en el n.1 de la Gadium et Spes) como regional (en el documento de Medellín ·Presencia de la Iglesia en la actual transformación de América Latina), se hizo solidaria de su liberación...¿cómo se traduce de un modo prático esta solidaridad? ¿En qué frente actúa especificamente la Iglesia?...el proceso de liberación tiene muchos frentes: económico, político, sindical, ideológico y hasta militar.
La postura de la Iglesia no es la que ella misma decide para sí, sino la que le está reservada en el marco de las fuerzas sociales. La Iglesia se inscribe objetivamente en un tipo determinado de sociedad. No es una realidad autónoma y aparte, sino, como afirma Gaudium et Spes, la Iglesia está en el mundo de hoy. Pero su autonomía es relativa. Y una vez aceptado que la Iglesia se encuentra dentro de la sociedad, hay que decidir en qué dirección actua.
Pero aquellos obispos de Puebla, fueron mal mirados por sus compañeros vaticanistas, porque la liberación que ellos entendían era darles trabajos a los dueños de la tierra desde los terratenientes, el "amo", nada de agricultores liberados del "amo", ni nada de industria regida por los verdaderos dueños...desde el Vaticano, algunos curiales, miraban aquello como una revolución marxista y desde una posición capitalista, sin pensar en las vidas humanas y en el hambre del pueblo Latino Americano.
La Teología de la Liberación y los postulados de Puebla son para salvar al hombre en su integridad y los que se tengan que ir, que se vayan, ya han sacado demasiada riqueza a aquella tierra sin tener ninguna propiedad sobre ella, solo por aquello de la "conquista de América".
Dos continentes masacrados América y África.
¿Hasta cuando Dios mio?
saludos cordiales
Vàticinus
« SIGUE LA OCUPACIÓN MILITAR EN CHIAPAS (MÉXICO) | Inicio | SEGUNDA PARTE DEL SEGUIMIENTO DE JESÚS »

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados