Jesús no era político ni se metía en política, pero ésta sí se metió con él y lo condenó a muerte, tras reconocer que era inocente (Lc 23, 1-24). Pilatos afirma que tiene poder para condenarlo o absorverlo y Jesús replica que la suya no es la última palabra y que hay un juicio superior sobre el poder político. Cuando el poder es la razón suprema, toda ética instrumentalizada y se convierte en mecanismo hipócrita y acomodaticio. Era lógico que Jesús fuera condenado ante el atisbo d epeligro de que su absolución debilita la confianza de sus superiores en Pilatos. Aquí está el dilema que puso Jesús con su vida y su palabra: ¿El poder es para servir a la gente o service de ella? Jesús dice que la tendencia en los señores de la tierra es la segunda:"Entre ustedes en cambio no sea así, sino que...(Mc 10,42). Pero entonces estos señores no pueden pretender que Dios los bendiga o sacralice, más bien queda al desnudo su veta opresora. La buena política es siempre una realidad instrumental, un medio cuyo valor ético depende del grado de servicio humano que otorgue, pero nada de aquellas justificaciones usurpadoras de que es rey por "derecho divino", emperador por "ser hijo de Dios", "sol", "caudillo por la gracia de Dios". Las diversas formas de poder político procuran sacar al gbernante y al sistema político de la evaluación y discusión y presentarlo cmo sagrado orden natural, como fuente de la ley y como eje del universo religioso de la tierra. Nada de esto tiene que ver con Jesús, sino todo lo contrario.
Pero no es solo el poder es también el dinero y una pretensión de omnipotencia divina son puestos en evidencia por Jesús, pues la riqueza e sun dios que vende al pobre por un par de sandalias y trata a Lázaro peor que a los perros (Lc 16,13). Una riqueza así siempre es enemiga de Dios y nadie puede servir a dos señores. Sin embargo la riqueza que se entiende como medio y como instrumento de vida, es una bendición de Dios y una necesidad para la vida digna de los pueblos.
El jucio más duro del judío religioso que era Jesús, es contra los ritos religiosos de aquel tiempo y de este, cuando a estos se les hace prevalecer como absolutos y se usan para oprimir al hombre. Ya los profetas hablaron del hecho religioso.
Jesús denuncia a los ritualistas sin caridad que cargan fardos pesados religiosos sobre las espaldas encorvadas del pobre, mientras ellos ni con un dedo ayudan (Lc 11,46)...Y remata: No es el hombre para el sábado, sino el sábado pata el hombre (Mc 2,27).
En realidad lo que llevo a Jesús a su condena y muerte en la cruz, fue por temas religiosos.
El rostro del Padre del cielo que nos revela Jesús es el que sale a buscar al hijo perdido, que lo abraza y afirma sin límites. Son los fariseos y escribas religiosos espiritualistas y legalistas, los que levantan una muralla entre la gente y este Dios, ellos son los que no pueden aceptar al hijo de un carpintero, ellos los que han estudiado mucho, porque está en contraste con la vida de los pobres y de todo ser libre.
Los guardianes de esta religiosidad bien codificada juran quitar a Jesús de enmedio y se convencen de que hacen un buen servicio a Dios, al lograr el asesinato de un hombre justo para salvar una religiosidad legalista vacia de humanidad (Hechos 3, 13-17). De nuevo están trastocados el fin y los medios. Es decir el hijo de Dios deja al descubierto y en evidencia falsa pretensiones de instituciones y realidade shumanas de absolutizarse y reducir a esclavos a los hombres y mujeres, en lugar de servirlos.
saludos cordiales
Vàticinus