Estamos asistiendo a un olvido de Dios, en este mundo en que lo religioso, lo espiritual, está visto como cosa de alineados, de tontos, de gente antigua, donde se cobijan los débiles los que temen las cosas en la vida, donde los ingenuos de barajan bien y solo tienen sueños de niños.
Pero, mis queridos amigos ¿podemos seguir creyendo hoy?...es una cosa que muchos se preguntan.
También hay quien dice que la religión y la religiosidad es incultura, herencias de tiempos pasados, que ya no va con estos tiempos...pero no se dan cuenta de que lo que de verdad es un peligro es no creer en nada.
Estamos de acuerdo con que la Institución Eclesial tiene que cambiar, pero eso nada tiene que ver a lo que estamos asistiendo y es a un juicio injusto de Dios y algunos, incluso desde dentro de la misma Iglesia, han condenado a morir sin más a Dios, acusado de ser el peor enemigo del hombre, de hacer infelices a las personas porque se sienten encorsetadas, que creyendo en Dios no hya progreso y que ya son adultos y necesitan no tener tutelas de ningún tipo.
La verdad, amigos míos, no es fácil ser religioso en un mundo así y mucho menos para las personas que se inician en la búsqueda de la fe y quieren ser fieles a ellas, porque su entorno no le ayuda y habrá quien le llame tonto o antiguo.
Optar por creer en Dios, incluso puede hacernos perder a los amigos de siempre y eso resulta complicado en los jóvenes y creyentes.
Estos son tiempos de cambios, de crisis, no solo en lo religioso, sino en lo cultural en lo polítíco, en lo ético, en la sociedad y en la familia...pero...amigos míos, solo son tiempos pasajeros, pues esto ha ocurrido en otras épocas y ocurrirá en el futuro, esto es solo una sola mota en la historia y puede verse desde esta perspectiva un nuevo horizonte.
La gente va tomando conciencia de que lo tecnológico no lo es todo en sus vidas y han vuelto su mirada a otros ídolos...pues cuando se quedan vacios de Dios, aparecen en la tierra otros dioses.
A la muerte del Dios verdadero para algunos, han salido a la palestra muchas sectas, ocultismos, magias, esoterismos y es es ni mas ni menos que buscando de nuevo "algo" que les llene y lo sustituyen por Dios, cayendo en la mayoría de los casos en manos de indeseables ens ectas destructivas, pero que el interior subyace la creencia y al faltar la religiosidad lo posmoderno se crea un nuevo dios.
El único futuro para el hombre tiene que venir de la mano de la religiosidad o la espiritualidad auténtica de Dios verdadero, porque la increencia generalizada no habrá de durar siempre y es ahí donde la Iglesia tiene que jugar su papel, para que los pseudomodernos vuelvan a la casa del Padre esperanzados en la nueva vida y en el nuevo horizonte.
La Iglesia debe cambiar, como esta sociedad mudable lo está haciendo y la Iglesia debe hacer creer en verdad y de otra forma nueva para el hombre de hoy una religiosidad de amor y de servicio.
La enajenación religiosa manifestada tanto en la forma de olvido de Dios como en la de primitivismo religioso será superada, y el hombre volverá a ser hombre.
La actitud natural del alma humana no puede ser otra que la de permanecer con los ojos puestos en Dios-Creador de todas las cosas.
saludos cordiales
Vàticinus