La edad de la adolescencia parece ser una etapa en la que todo se ve color de rosa, pero al mismo tiempo una tapa de confusión y el comienzo de la toma de decisiones y de opciones por sí mismos.
Son pocos los adolescentes qie están activos dentro de las comunidades cristianas, muchos de los que asisten a la eucaristía, son miembros de la catequesis de confirmación. sin embargo, al cumplir cierta edad, dentro de esta misma etapa de vida, de los 15 a los 18 años, a la mayoría les gustaría que se celebrara la eucaristía en agradecimiento a Dios por su vida.
No podemos juzgar este deseo como sólo disfrute por la fiesta que acompaña. Quizá es su manera de buscar a Dios.
Encontramos en nuestra sociedad grupos de adolescentes en actividades que nos disgustan, fruto de la influencia y del "ataque" de este sistema de vida ligth, de consumismo, individualismo que nos desintegra. Frente a esto, los adolescentes son uno de los grupos más vulnerables. Las actitudes y comportamientos poco aceptables son una manera de protesta por la perplejidad ante la vida y el sentimiento de soledad al no encontrar muchas veces, ni en la familia, ni en el colegio, ni en la Iglesia, ni en la sociedad, aquello que buscan: un poco de amor, de comprensión de sus valores, de sus diálogos.....
Ojalá que como Iglesia sepamos llegar hasta ellos y guiarles en estos momentos un poco confusos de sus vidas. Recordemos a Samuel que siendo aún muy jovencito, es llamado por Dios y es enviado a cumplir una misión.
Jesús necesita de jóvemes valientes que con la energía y alegría de su edad, aporten a la evangelización y a la misión de la Iglesia, su fuerza y su juventud, para hacer una Institución para estos tiempos.
saludos
Vàticinus