EL ESPIRITU SANTO EN LA IGLESIA
EL ESPIRITU EN LA IGLESIA
La Espiritualidad se ha convertido en un verdadero problema. Para los seglares, para los sacerdotes y para los religiosos, para todos los cristianos. Porque por una razón u otra andan desconcertados sobre la materia.
Unos porque ven que grandes sectores de la Iglesia ya no viven ni quieren vivir la espiritualidad que siempre alimentó la vida de los creyentes, otros porque se han puesto a buscar nuevas formas de espiritualidad, pero resulta que esas formas no acaban de dar el resultado que se esperaba y finalmente porque muchos ya se han cansado de ESPIRITUALIDADES y aseguran que eso era cosa de otros tiempos, pero ahora lo que interesa es COMPROMETERSE para cambiar el mundo.
No hay que ser un lince para darse cuenta de que si todo esto está pasando en la Iglesia, no es porque la generosidad de los cristianos haya disminuido en cuestión de pocos años.
Es verdad que hace falta mucha generosidad para mantenerse fiel a la oración, la mortificación y en general a las prácticas espirituales que tradicionalmente enseñó la Iglesia.
Pero no es menos verdad que también son necesarias grandes dosis de fortaleza y generosidad para irse a trabajar y vivir con la gente mas pobre, para no gozar de privilegio alguno, para ser considerado como una persona SOSPECHOSA y para tantas otras cosas que suelen hacer ahora los que dudan de la ESPIRITUALIDAD y ponen todo su empeño en el COMPROMISO.
Vista asi las cosas, resulta bastante claro que el problema de la espiritualidad no es un problema de generosidad ni de la fuerza de voluntad, sino que es, ante todo, un problema de orientación y de sentido. Es decir, la cuestión no está en que falte buena voluntad, sino que la voluntad se oriente en el sentido de una espiritualidad rectamente entendida. Pero ¿Por qué no se produce una orientación de la voluntad y de la persona entera?...O dicho de otra manera mas simple y mas directa ¿por qué la espiritualidad ha entrado en una crisis tan profunda dentro de la Iglesia.
Para responder a las preguntas que acabo de hacer, me parece indispensable, ante todo precisar exactamente lo que entendemos por espiritualidad.
En el uso de la lengua castellana esa palabra significa CUALIDAD DE ESPIRITUAL. O sea, el término espiritualidad se comprende a partir del término espiritual. Ahora bien, espiritual se utiliza en cuatro sentidos.
Primero se refiere a lo anímico o psiquico
Segundo, a lo que es inmaterial, solo espíritu.
Tercero, se aplica a las personas de espíritu sensible y cultivado o tambien a las cosas en que predomina el espíritu sobre el aspecto material.
Cuarto: se habla de ESPIRITUAL, por oposición a lo que es TEMPORAL, de carácter religioso.
Como se ve fácilmente, estos diversos usos del término espiritual tienen una cosa en común: es espiritual lo contrapuesto a lo material, a lo temporal. De donde resulta que la espiritualidad es la cualidad que distingue a las cosas y personas que se contraponen a lo material y a lo temporal.
Por eso cuando hablamos de espiritualidad, nos referimos a las cosas propias del Espiritu, para distinguirla de las cosas que son propias de la materia o en un sentido mas amplio de las cosas materiales.
Las consideraciones que acabamos de hacer nos llevan derechamente a la raíz del problema que hoy representa la espiritualidad.
Porque muchos han montado la espiritualidad sobre una cosa inconcreta, sobre algo que no consiste tal como nosotros nos lo imaginamos.
La espiritualidad funciona a base de verdades a medias. Cosas que son verdades en parte, pero que no son la verdad total.
Por ejemplo, la verdad que mediante la espiritualidad se pretende santificar a las almas según la expresión tradicional. Pero el hecho es que las almas no existen como seres en sí. Lo que existen son personas. Y por cierto, las personas concretas, situadas en el espacio y en el tiempo, en la sociedad y en el complejo mundo de las relaciones sociales, económicas y políticas a todos los niveles. Pensar en el alma en sí, o en las personas en abstracto, es pensar en cosas que no existen nada más que en la especulación de los filósofos. Pero lo curioso es, a pesar de la experiencia de la vida que se nos impone tal cual es, nosotros seguimos hablando de ESPIRITUALIDAD. Y lo malo no es que sigamos hablando de eso. Lo verdaderamente desastroso es que actuamos en consecuencia con lo que nos imaginamos y decimos que es la ESPIRITUALIDAD.
Cuando decimos que el problema mas importante en la Iglesia es la ESPIRITUALIDAD, estamos diciendo algo que no es concreto, porque la Iglesia, no solo la Institución, la Iglesia que somos todos, esta impregnada del ESPIRITU SANTO, por eso la Iglesia avanza, con sus luces y sus sombras y muchas veces con la falta de espiritualidad.
Para asumir el camino que nos traza el ESPIRITU SANTO, tenemos que asumir la vida del hombre en sí, porque el problema no esta en santificar las almas, sino en lograr que los hombres vivan el mensaje de Jesús.
Para que el ESPIRITU SANTO, se mueva con soltura por su Iglesia, es decir entre todos, , tenemos que asumir el mensaje de Jesús y asumir la relación de todos nosotros con lo demás y con la sociedad en la que viven los demás.
Todo lo que no esté en este planteamiento es situarse en el terreno de la abstracción.
EL ESPIRITU SANTO, como parte de Dios y de Cristo, necesita del hombre, necesita que el hombre crezca y se adhiera a los postulados de Cristo, el Dios hecho hombre, porque si el hombre, la Institución se aparta de los temas en concreto de este mundo y solo se dedica a las almas no funciona el ESPIRITU SANTO.
La función de la Santisima trinidad no es otro que fusionarse con el hombre para hacer un mundo mejor, aquí en concreto en esta Tierra, en este mundo, ahora y ya.
No podemos seguir pensando que la Espiritualidad y el Espiritu Santo es algo para las almas, tenemos que decir con grandes voces que es para el hombre y para la vida cotidiana.
La Iglesia institución y el Pueblo de Dios tiene que tomar conciencia de esto, pues de lo contrario seguir con lo abstracto y filosofías, no nos va a dar nada para la vida.
La realidad es mas sencilla de lo que algunos piensan, porque el hombre es el destinatario del Padre, del Hijo del Espiritu Santo y el medio que tenemos es únicamente la Iglesia, aquella Ecclesia primitiva que formamos todos sin que nadie se quede fuera, el creyente, el ateo, el rubio, el flaco, el tuerto, etc.
No se trata de asumir al hombre entero, se trata sobre todo de asumir el mensaje de Jesús que nos trae directamente del Padre por medio del Espíritu Santo.
OPCION
Asumir que la Iglesia está compuesta por personas, pero en nosotros está cambiar nuestro entorno para que el ESPIRITU SANTO, HAGA SU LABOR EN TODOS LOS ASPECTOS. ¿Cómo se consigue esto?.
La Palabra de Cristo tiene que retumbar por las azoteas de casa en casa, de barrio a barrio, de ciudad en ciudad, de nación en nación y de continente en continente.
