Queridos amigos: paz y bien:
Muchas veces leeis a Vàticinus y os escandalizais, pero es que hay que tener una nueva visión de la moral y del Evangelio sin apartarse de la verdad.
Tengan la seguridad que aquí no se dice ninguna herejía, porque son extractos de mis escritos y conferencias dictadas delante de muchos prelados y algunos muy ortodoxos y jamás he sido suspendido, ni tampoco echado de ningún local, como algunos creen.
Quiero deciros, porque no miento jamás, que nunca fui sacerdote, mucho menos jesuita expulsado de su orden, como alguien va contando por ahí y que no leen, jámás, si soy hombre casado hace ya muchos años y feliz, eso si, lector impenitente, y estudioso al máximo, investigador de lenguas muertas de oriente, Dr. en S. Escritura, Teología, Historia de la Iglesia Antigua y Medieval...pero de lo que más estoy orgulloso y lo llevo a gala es mi título de "intento ser cristiano aunque no lo consigo"...pero me mejoro por días con el trato humano de mis colaboradores y nuestro camino en común a la ayuda en varios frentes, solo eso y el mérito no es mio, es de los demás que son hermosos de corazón.
Pero que nadie me diga que esta forma de presentar la moral o el Evangelio, sólo puede llevar al hedonismo, al laxismo y a la inmoralidad, porque no es cierto, porque en mi haber tengo muchas felicitaciones de personas tan relevantes que ahora no vienen al caso.
Y no faltará quien diga que Jesús hablaba de la ética de la felicidad y yo la cuento y la practico, porque de esa forma solo es para servir unicamente para legitimar la propia comodidad, lo que nos resulta más fácil y lo que exige menos esfuerzo. En definitiva una manera basta y estúpida de maquillar el propio egoísmo y la buena vida...pero jamás me acomodé y la vida me trató duramente.
La verdad, despues de escribir lo anterior, no se si a alguien se le ocurre pensar y decir todo esto, pero por los correos que recibo (aparte de los pornográficos de la misma "persona"), así me indica que molesta mi forma de exponer el Evangelio, pero creánme, mis queridos hermanos, hay que levantarse, pues el Evangelio es crudeza.
Quiero deciros que muchas veces se ponen en boca de Jesús cosas que jamás dijo ni nadie por escrito y la Iglesia (como organismo oficial jamás lo ha dicho, como por ejemplo mandar a alguien al infierno), pero si se manifiestan de esa forma personas relevantes o no de la Iglesia, que es muy distinto y resulta que muchos dan por cierto "la Iglesia dice" y quien lo dice es un hombre con más o menos relevancia, pero nada más.
Por eso cuando nos tenemos que ver con mandamientos y prohibiciones, aparecen enseguida especialistas en cánones, leyes y preceptos, los leguleyos de turno, los encargados en delimitar hasta donde hay que privarse de tal cosa o hasta cuando hay que hacer tal otra. Se necesita "delimitar" el mandamiento. Para cumplir lo que hay que cumplir y nada más que eso. La historia de la moral católica está atiborrada de casos y circunstancias que hoy nos hacen sonreir con ironía. Por el contrario, si de lo que se trata es de lograr que el mundo y la vida sean de otra manera, para que hasta los mas desgraciados se sientan dichosos, que eso es lo que nos dice Jesús en las Bienaventuranzas...entonces ¡amigos mios! trabajo tenemos. Y ahí es donde se ve hasta dónde llega la generosidad de una persona, la fe y la entrega a alguien, a una causa que se toma en serio.
Seamos sinceros. Si no aceptamos esta forma de entender la ética de Jesús, es PORQUE NOS DA MIEDO ASUMILAR COMO PROYECTO DE VIDA. Porque, si es que esto se toma en serio, nos damos de cara con la sabia advertencia de Marcel Gauchet: "brutalmente pasamos a una configuración donde la moral se vuelve central para la auto-constitución del individuo. No la moral como doctrina de sacrificio y sistema de deberes, sino la moral como el poder de rendir cuentas sólo a uno mismo de las razones para orientar la propia conducta. No se trata de privarse de esto o aquello. Ni tampoco de quitarse de encima la obligación y así acallar la conciencia. Se trata de algo mucho más serio, más central en la vida, es decir, aquello que el sujeto carece de ello, sencillamente deja de ser el sujeto que tiene que ser. Y eso somos sencillamente humanos, no puede ser otra cosa que lograr que en este mundo haya menos sufrimiento y más felicidad".
Andar por los caminos de Jesús es hacer un proyecto de vida que, si es que se toma en serio, exige una generosidad creciente, sin límite alguno. Pero que es, al mismo tiempo, una fuente inaotable de dicha, disfrute y esperanza.
EL EVANGELIO TE HACE LIBRE.
saludos cordiales
Vàticinus
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