Hay que reconocer el esfuerzo del Vaticano II por actualizar la liturgia. Pero se quedó corto y quedó solo reducido al abandono del latín (aunque algunos quieren volver a ello), admitieron a unas guitarras y canciones y que el cura no tuviera la mala eduación de dar la espalda al Pueblo de Dios (¡menos mal!).
Pero sigue intacto el engranaje cocceptual, la simbologñia y el lenguaje teológico del Antiguo Testamento, siguen vestidos con ropajes de imperialismo pagano. O, en el mejor de los casos, se ha conseguido una mezcolanza insulsa y a veces contradictoria.
Se sigue hablando de "santo-sacrificio-victimas propiciatorias-expiaciones-rescate-corderos-tabernáculos-jerusalenes celestiales-purificaciones". Y se sigue recurriendo a signos ya huecos, anacrónicos. ¡Qué pocas celebraciones litúrgicas son diferibles o simplemente inteligibles!.
Faltó valentía y coraje para permitir que floreciese una celebración cristiana de perdón mutuo, fraternidad y alegría ante un destino y un Padre común.
En la actual liturgia falta teología cristiana. Casi todo se reduce a una actualización de los ritos, simbolos y terminología del A.T.
El pueblo de Dios sigue "ASISTIENDO Y OYENDO MISA"...siempre en su Templo: La casa del Señor. A pesar de que había quedado claro que la única casa de Dios era el hombre y la comunidad humana.
¿Cómo queremos encontrar a Jesús en el ritualismo del Antiguo Testamento ene ste mundo informatizado e iluminado por el láser, que se pasea por la Luna y por Marte, en el que se enfrentan no civilizaciones distintas sino en el que se ven obligados a convivir en el siglo V con el siglo XXI, masas analfabetas y hambrientas con el lujo más refinado en esos palacios?
¿Qué le dice hoy a la gente, a la gran masa, lo del divino cordero, el pán ázimo, la unción, etc.?¿Qué significado tiene las casullas, las mitras?.
Siempre direis:
¡Es que son símbolos!...pero hoy la simbologñia del mundo es otra.
¡Hay que conocer la historia!...por supuesto que hay que conocerla...pero para no repetirla, para no caer en los mismos defectos.
TENEMOS QUE TENER CORAJE PARA CREAR LA HISTORIA, NUESTRA HISTORIA.
Saludos cordiales
Vàticinus