Queridos amigos:
Ante esta pregunta, lo primero es que tenemos que reconocer que en América Latina, las cosas son diferentes, pero habría que analizarlas para averiguar el grado de acierto que es el florecimiento de vocaciones, como ocurrió en Europa después de la Segunda Guerra Mundial y después de la Guerra Civil española.
Pero la realidad punzante es que los seminarios tienen cada vez menos aspirantes a sacerdotes, muchos menos que años atrás.
Hemos preguntado a personas serias y competentes y han dado tres respuestas que coinciden en un muestreo de 120 consultados:
Primero: Los que creen que nuestro planteamiento es exagerado y que en otros continentes las vocaciones brotan.
Segundo: Los que dan otra alternativa: que celebren las mujeres o los hombres casados.
Tercero: Tal vez lo más sorprendente y el mayor número de respuestas: Los que dicen que si no hay sacerdotes que no los haya, porque podría ser una señal del cielo pata buscar otros caminos.
los que hemos vivido en el franquismo hemos experimentado un cambio radical y tambien se ha observado en la Religión y en la Iglesia, pues antes ocupaba el centro de todo y ahora para la gran mayoría europea todo lo anterior ha pasado a un papel marginal, por lo que los cristianos ahora somos minorías, muchos bautizados y pocos evangelizados.
Todo esto marca la reducción de sacerdotes que no es como en los años cuarenta del siglo XX, pues en un "ambiente" religioso unido a las circunstancias sociales y que el único sitio para un joven sin dinero era la Iglesia, pues en ella podría estudiar.
También marca mucho el tema del celibato que ha llevado a muchos sacerdotes a una verdadera crisis y por ello los jóvenes tampoco les atrae mucho ese tipo de vida.
También la existencia de parroquias que cubren toda la geografía española es poco realista. Ya el sacerdote, igual que sucede en América Latina, tiene que atender varias parroquias en las que NO siempre celebra semanalmente y a eso tendría que haber una nueva función para los laicos pues sus funciones no pueden seguir siendo solo para rezar "el rosario" y repartir la comunión.
Para solventar esto no hay más remedio que al igual que existen sacerdotes célibes, la existencia de sacerdotes casados es ya de una urgencia tremenda.
Igualmente la ordenación de las mujeres parece indiscutible y aceptable por la Iglesia Institucional.
Hay que cambiar la mentalidad actual...pero ¿no estaremos planteando una solución para el síntoma y no para el problema?
saludos cordiales
Vàticinus