EL ESPIRITU SANTO Y LA IGLESIA
o:p>Queridos amigos:
Que la paz sea con vosotros:
Comenzaremos diciendo que hay un tremendo desajuste, porque si se sigue con este estado de cosas, hay tremendo desajuste en la vida de los fieles.
Mucha gente sigue teniendo fe, más aún esa fe empuja con frecuencia a los individuos a buscar lo que predicaba Jesús y además lo practicaba, es decir una convivencia mas humana entre los hombres, una existencia basada, no en la pasión por poseer, un dominar y por brillar, sino una igualdad entre todos, una fraternidad entre todos, porque todos somos Hijos de Dios e Hijos del mismo Padre en la libertad y el amor.
Pero la verdad es que el modelo oficial de la religión no responde con los hechos a esas aspiraciones, sino por el contrario, debido a su alto grado de “especialización” la Iglesia Institución se ve completamente complicada en el entramado de los “INTERESES”, económicos, sociales y politicos que determinan las relaciones humanas a todos los niveles y por eso a veces resultan muy ambiguas sus palabras, la indecisión, los compromisos con los jefes de estado, la falta de transparencia, la distancia muchas veces entre el Pueblo de Dios y la jerarquía y que es una contradicción entre lo que mucha gente busca y lo que la Iglesia ofrece.
La organización de la Iglesia NEUTRALIZA el mensaje de Jesús, es decir que no tenemos una teología coherente y competente sobre la misión de la Iglesia.
Cuando palpamos y vemos el fracaso de esa misión en la sociedad actual, se busca una escapatoria afirmando que se debe a la presencia del pecado en la sociedad sin pensar que la Iglesia está en la sociedad y lleva implícito el pecado ambiental.
No tenemos la audacia de pensar en serio que ese fracaso, puede incluso venir de la misma Institución que se ha encastillado y no sale al camino como lo haría Jesús.
Eliminar el pecado en la Iglesia y en la sociedad es algo que no está en nuestras manos, pero organizar la Iglesia de otra manera si lo está, eso si depende de nosotros.
Nosotros los cristianos e verdad, decimos que la misión de la Iglesia es salvar al hombre, liberar a los hombres del pecado y de las consecuencias del pecado.
Y decimos también que la Iglesia cuenta con unos medios concretos para realizar esta misión:
La proclamación del mensaje y la celebración de los sacramentos.
La verdadera cuestión es saber si, su organización actual, la Iglesia puede proclamar el mensaje de forma que resulte creible y aceptable y si nosotros podemos celebrar los sacramentos de una forma coherente.
Solo cuando tengamos la audacia de responder a esta cuestión, podremos afirmar que la Iglesia tiene una evangelización a la altura de las circunstancias sobre su misión en el mundo y en la sociedad actual.
COHERENCIA EN LA MISIÓN
Si queremos elaborar una catequesis evangelizadora sobre la misión de la Iglesia, tenemos que afrontar con honradez y sinceridad los dos problemas mayores:
1) el problema de la relación Iglesia y el Evangelio.
2) el problema de la coherencia del mensaje y la celebración.
IGLESIA Y EVANGELIO
Es el hecho que para muchos creyentes y no creyentes la relación entre Iglesia y Evangelio está confusa…se habla de humildad y muchas veces nos creemos prepotentes pues en las iglesias tenemos mucho oro y mucha plata. Porque la Iglesia ha llegado a organizarse de tal manera que no nos damos cuenta de la incoherencia.
Una muestra:
El hecho generalizado del bautismo de los niños ha provocado como consecuencia inevitable, que el ingreso en la Iglesia no se debe ya al acontecimiento religioso de la conversión de la fe, sino a un hecho sociológico de la familia del bautizado. Por eso muchos católicos no están convertidos al Evangelio, sino que todo es un falsa sociologica.
La Iglesia ha dejado de ser la comunidad de los convertidos al mensaje y se ha configurado como la gran masa de bautizados.
Esta situación ha sido admitida, legitimada y defendida como lo mejor para la Iglesia.
Los teólogos han encontrado argumentos en este sentido.
Los dirigentes eclesiásticos han actuado en consecuencia con estos argumentos.
Y todos podemos ver que de esta manera, la Iglesia no puede ser definida ni delimitada por el mensaje de Jesús, pero es que a los católicos no nos parece preocupante, es más nos encogemos de hombros.
Tendremos que definir y persuadirnos de que la Iglesia tiene y debe delimitar el Evangelio, es decir la Buena Noticia.
¿No habría que deducir de esto unas consecuencias practicas que nos resultan sencillamente aterradoras?
El Evangelio ha sido interpretado desde la situación de la Iglesia y no al contrario.
Han acomodado el Evangelio a la organización eclesiastica y no al contrario, es decir acomodarse al Evangelio.
Muchas veces el texto ha sido utilizado para legitimar el poder, mientras que los textos que no podían ser utilizados para este fin han sido utilizados para alimentar la vida ascética y la espiritual vida fervorosa.
Por ejemplo “Atar y desatar” que se dice en Mt 16,19 que es concedido a Pedro, se le concede a toda la comunidad…si no pido perdón a mi hermano antes pues no me sirve mi arrepentimiento y es la comunidad la que l otorga no una sola persona y en secreto.
El Codex Teodosiano escribe que “el divino apóstol Pedro entregó el poder de Cristo a los romanos” y por eso la Iglesia se vio obligada a interpretar el Evangelio, pero ahora bien el Imperio se componía de Señores y plebeyos, dominadores y dominados..en consecuencia las palabras de Jesús de igualdad entre todos los componentes de la comunidad cristiana quedan apagados, los pobres y desgraciados, los que son los preferidos del Señor, no cuentan.
Al ser los emperadores los que manejaron a la Iglesia, se hizo una Iglesia al estilo emperador y así nos va.
Yo no se si la Iglesia está en condiciones de afrontar esta cuestión…pero le hace falta….pero la cuestión es que saber por qué la Teología y el Magisterio ha desplazado al Evangelio en muchas ocasiones.
El Espíritu Santo está ahí y deben saber que no se trata de bautizar por bautizar, sino de Evangelizar, porque la Iglesia no debe ser de masas ni masificada por aquello del número (como dice el Código de Teodosio), tiene que ser una Iglesia EVANGELIZADORA.
Una Iglesia ESPECIALIZADA, no puede ver los fines evangélicos y muchas veces entra en conflicto la letra con el Espíritu Evangélico.
LA IGLESIA IMPULSADA POR EL ESPIRITU DEBE RETOMAR YA A LA GRAN MASA DE LOS BAUTIZADOS Y HABLARLES DE INMEDIATO, DESDE UNA PERSPECTIVA SENCILLA DE LA FE, LA ESPERANZA Y EL AMOR.
SI LAS COSAS SIGUEN DE ESTA MENERA LA IGLESIA NO PUEDE CUMPLIR CON SU MISIÓN EVANGELIZADORA Y POR TRES RAZONES:
Primera: La necesaria unión y coherencia que tiene que existir entre la palabra que se anuncia y el sacramento que se celebra. Los hombres no podemos dividir a Cristo, Él evangelizaba antes que nada.
Segunda: La Palabra debe ser exigente con el mensaje de Jesús, no debe otorgar los sacramentos socialmente, si no por un convencimiento y es muy claro que deben ser otorgados por una experiencia, un vivir.
Tercero: la Iglesia no puede seguir haciendo. Bautizos, comuniones, confirmaciones ¿? , bodas y entierros así como así, porque eso tiene mucho que ver con el hecho mágico.
Pero esta tarde no quiero salir con la sensación de que todo está perdido, nada de eso.
HAY UNA MISIÓN:
Todos nosotros, a nuestro nivel debemos hacer lo siguiente:
Tomar conciencia del modelo de Iglesia que tenemos, replantearnos nuestras propias prácticas generalizadas, si lo hacemos por inercia o por convencimiento.
Sentirnos comunidades que cuando proyectemos algo sepamos muy bien a que nos comprometemos, si a una historia sociológica o al Evangelio.
A nuestro nivel tratar de convencer de que el modelo de Iglesia especializada no conviene al Espíritu Santo impulsado por el Evangelio.
Legitimar cada día más al Espíritu Santo en nuestra sociedad, de forma que no se excluya de la vida de la Iglesia, que somos todos…
Los Catequistas no son "maestrillos", no dan clases de “religiones”, hay que partir de una experiencia vivida, somos personas de fe impulsados por el Evangelio, no por la sociedad, si vamos a contra corriente….mejor y si no caemos bien a los que tratan de ahogar la palabra de Cristo….pues mejor, pero hablar en verdad y en justicia.
NOSOTROS QUE SOMOS IGLESIA, NO INSTITUCIÓN, DEBEMOS IR CAMBIANDO DESDE ABAJO A ESA IGLESIA FUTURA IMPULSADOS POR EL ESPIRITU SANTO.
Saludos
Vàticinus
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