En principio, el dinero siempre ha sido, incluso en tiempos de Jesús, un mero instrumento de cambio y es algo que han inventado los hombres, para facilitar las lógicas complicaciones que antiguamente llevabn consigo el "trueque" de bienes y mercaderías. El dinero, dicen los economistas, son "las monedas y billetes de banco que permiten comprar mercancias y servicios"...pero no e slo mismo hablar de dinero que hablar de capital.....el dinero es el mero instrumento del cambio, mientras que el capital es el "valor de lo que, de manera periódica o accidental, rinde u ocasiona rentas, intereses o frutos".
Los moralistas cristianos establecen una hábil e inteligente diferencia entre el "usurero" y el "empresario". El primero e sun avaro que sólo aspira a acumular dinero improductivo, con todos los vicios que eso lleva consigo. El segundo, por el contrario, es un hombre emprendedor, que se arriesga (ya que puede ganar o perder), al poner su dinero a producir, en lugar de guardarlo aviriciosamente.
La actividad empresarial, y por tanto la actividad capitalista nos ha demostrado en su larga trayectoria, lleva inevitablemente a un proceso de acumulación de capital que se concentra cada día más en menos personas. De donde resulta que capitalismo y desigualdad son dos realidades prácticamente inseparables. Donde hay capitalismo hay desigualdades económicas, sociales y culturales que claman al cielo. Y sabemos de sobra que esto, al menos hasta ahora no se ha podido evitar.
Hay que caer en la cuenta, como dijo Carlos Marx, los productos del trabajo en cuanto no se presentan como mercancias son como una especie de "fetichismo".
Por supuesto sabemos que Marx se equivocó en muchas cosas, pero sabemos que en esto acertó.
Pero aqui es dond euno tropieza misteriosamente con la contradicción y el dinero, porque se advierte en no pocas personas religiosas y más en concreto, en hombres de la religión. Porque la Iglesia que lee el Evangelio todos los días, sabe perfectamente lo que dijo JESUS sobre el dinero y la misma Iglesia en sus doctrinas sociales enseña los peligros que entrañan las riquezas y condena la ambición y a los ambiciosos por acumular riquezas, pero curiosamente es la misma Institución la que acumula y la que más a favorecido, sin pretenderlo al capitalismo y se ha alineado con él en multitud de ocasiones.
Por eso y por muchas cosas más los moralistas y predicadores deberían hacer un examen de conciencia antes de hablarles a los capitalistas sobre el tema del dinero.
Saludos cordiales
Vàticinus