Para empezar, conviene aclarar la pregunta que da título a este comunicado, pues es una pregunta que presupone muchas cosas.
Tal como está formulada, la pregunta está presuponiendo de entrada, que todas las personas de nuestra época, o al menos muchas, NO PUEDEN ENCONTRAR A DIOS.
Y esta afirmación implícita presupone, a su vez otra….que las personas de nuestra época lo buscan, buscan a Dios y por la razón que sea no consiguen encontrarlo.
Pero ¿Cómo es posible saber quien encuentra a Dios y quien a pesar de lo que diga o piense, en realidad no lo encuentra?
¿Quién busca y quien no busca a Dios?
¿Qué dificultades encuentran quienes buscan hoy a Dios para poder encontrarle de veras?
También debemos hacer esta pregunta: ¿Qué significa encontrar a Dios?
A lo largo de los siglos se han acumulado diversos testimonios de personas que supuestamente han encontrado a Dios o se han encontrado con Dios y ese encuentro ha marcado sus vidas de un modo radical, hasta la raíz de su ser, hasta empapar todos los aspectos de su proyecto vital. No me refiero únicamente a quienes consideramos como figuras claves de las grandes religiones, como Abraham o Moisés.
Es un hecho que ha habido millones de testimonios de encuentro con Dios, aunque no todos hayan sido recogidos en relatos escritos. Pero no es seguro que todos los relatos sean fidedignos, ni que recojan de veras un encuentro con Dios.
¿Pero debemos desconfiar de todos los testimonios en bloque?
¿Por qué no pensar que todo relato de encuentro con Dios es una fantasía más o menos interesada, como sostienen las diversas filosofías ateas que han aparecido a lo largo de la historia?
Si el supuesto encuentro dio lugar a una vida acomodaticia y egocéntrica, lo más probable es que se trate de un fraude. Porque lo que muestra la vida de los personajes más respetados de las diversas tradiciones religiosas es que el encuentro con dios le complica la vida y les hace volcarse de algún modo al servicio de los demás; les compromete con un proyecto vital de generosidad y de apertura a los otros, especialmente a favor de los débiles y de las víctimas de la injusticia, hasta el punto de que la fidelidad a ese nuevo compromiso vital, derivado del encuentro con Dios, les convierte en mártires en la mayoría de los casos.
Pero ¡escuchad amigos míos! Mártires felices de serlo, no deprimidos ni frustrados.
El encuentro con Dios confiere a juzgar por la mayor parte de los testimonios, una experiencia duradera de plenitud vital, de felicidad completa, , de esa clase de gozo íntimo que aparece en el curso del encuentro entre personas.
Muchos de los testimonios del ENCUENTRO, describen a Dios como un PERSONA, UN TÚ MISTERIOSO Y SOBRECOGEDOR, OTRO QUE SOBREPASA TODAS LAS EXPECTATIVAS, UN ALGUIEN A QUIEN PUEDES DIRIGIRTE EN DIÁLOGO ASIMÉTRICO, PERO NUNCA DESPROVISTO DE UN EXQUISITO RESPETO.
ESE DIOS, ES TU HERMANO, EL QUE TE HABLA Y TE INTERPELA Y ES DE CARNE Y HUESO, AUNQUE A VECES SU RESPUESTA A NUESTROS REQUERIMIENTOS Y AGRADECIMIENTOS NO SE PRODUCEN COMO UNO LO DESEA….PERO NO LO DUDES…ESE ES EL ENCUENTRO CON DIOS…ESE ES DIOS.
Saludos cordiales
Vàticinus

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