MESIANISMO Y RELIGIÓN
¿quien o quiénes (personas o instituciones) fueron los patrocinadores, cultivadores, transmisores y actualizadores del mesianismo raadical en Israel?
La respuesta requiere desbrozar un camino excesivamente intrincado como para ofrecer un punto de vista satisfactorio, pero no tenemos más remedio que hacer un intento.
si observamos con detenimiento algunos estratos tradicionales de Ezequiel, Ageo o Zacarías, nos asustamos ante el hervidero de pasiones que caracterizó al periodo exílico y, sobre todo, al inicio del postexilio: choque de ideologías e intereses políticos (partidarios de sedecias o de Jaconias), enfrentamiento de gurpos religiosos (sadoquitas, levitas), incluso tímidas voces que daban por periclicado el experimento monárquico. Pero además, se puede observar con cierta facilidad una relativa tensión entre el estamento político y el sacerdotal. ¿Daban algunos grupos religiosos por finalizada una etapa monárquica salpicada de escándalos, opresiones y politeismo público, o el menos encubierto? ¿Sería el momento del ensayo hierocrático?.
A estas alturas siente uno la tentación de reclamar para el origen y el cultivo de la idea mesiánica los circulos de poder, interesados en que el pueblo, cargado con un pesado complejo de culpa, que ellos se dedicaban a fomentar, dirigiera su mirada hacia un futuro sin nombre ni apellido, hacia una época cargada de sentimientos utópicos, hacia un Mesías que tenía más de deus ex machina que de enviado de Yahvé. Y así los nuevos cielos y la nueva tierra de Isaias 65,17, que en su origen se referían poéticamente a la nueva Jerusalen y al nuevo templo ytas la vuelta d elos exiliados, se convertirían en una realidad futura indescriptible; y de modo análogo el lobo y el cordero, el leopardo y el cabrito (Is 11,6; cf65,25) cuya reconciliación describe poéticamente la reconciliación d elos habitantes de Jerusalen postextilica, se convierten en moradores de un utópico Edén.
La utipía mesiánica (y me refiero también a los mesianismos laicos contemporáneos) corre el riesgo de adormecer al ser humano y alejarle de su vocación de ser libre y autoafirmante, inventor y dueño de su destino, con la ayuda de Dios.
Israel perdió su gran momento en la historia, al no reconocer al que Dios envió como Mesías, al Salvador del mundo.
"Y los suyos no le reconocieron"
¿Cómo habría sido la historia si a Jesús de Nazaret no llegan a matarlo?
Es ahí nuestra gran pregunta sin contestación aún a pesar d elos 2006 años de la nueva era.
Saludos+
Vàticinus

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