Vamos a situar en tres niveles de comprensión a lo que significa el mesianismo: antroplógico, psicológico y teológico.
Flaco favor le haríamos a los estudiosos de la Bibliua que nos leen, a la sociedad y a nosotros mismos, si limitasemos nuestra actividad a un ejercicio de juegos florales cuyo contenido muriese en su propio texto y en nosotros mismos. Siempre deberemos evitar dos peligros: el narcisismo que con frecuencia se agazapa, insconcientemente, tras nuestros comunicados y una especie de relación incestuosa y estéril con el texto que nos ocupa. Por estos y otros motivos, siento la imperiosa necesidad de ofrecer este ramillete de reflexiones para todos.

MESIANISMO E INTERMEDIARIOS
el pueblo de Israel ha puesto de relieve a lo largo de su historia una serie de peculiaridades de todos cnocidas, tanto en el orden social como en el teólogico. Sin embargo, no ha dejadi de ser un pueblo entre los pueblos. Para empezar, el tipo de organización sociopolítica que lo caracterizó históricamente no tiene nada de exclusivo que lo contradistinga del resto de las sociedades humanas.
En su historia siempre surgió un guía de caza, un jefe de tribu o rey.
El origen de este tipo de jefatura hay que buscarlo en distintas manifestaciones de la válía humana: la fuerza física, los éxitos militares, la edad proyecta o una personalidad excepcional o "sabia". A veces puede hacer acto de presencia el factor violencia. en este sentido podríamos decir que los colectivos humanos siempre han tenido la admisión de un guía o lider.
En el A.T. contamos con numerosos ejemplos (desde los Jueces hasta Saúl y David) que pueden confirmar el tipo de organización que acabamos de describir.
El ser humano también ha cultivado desde la aurora de los tiempos la dimensión vertical, siempre ha estado abierto a la trascendencia, apertura que se ha manifestado en una rica varidad de modalidades. Y también en esta dimensión ha hecho acto de presencia la figura del intermediario, del guía espiritual, experto en las cosas divinas. Podemos llamarlo chamán, hechicero o sacerdote, a tenor de la naturaleza de la sociedad en cuestión. Desde esta perspectiva, el colectivo humano está dotado d euna diarquía: un guía responsable de la dimensiñon horizontal y otro limitado al cultivo de la dimensión vertical. En ocaciones puede ser que un único personaje, el rey o el sumo sacerdote, se arrogara estos quehaceres. Incluso en la Edad Media, podríamos espigar más d eun ejemplo, tanto en el Cristianismo romano (la unión de la espada con la cruz) como en el Cristianismo reformado (caso de Calvino).
Aunque las preguntas vuestras se agolpen una tras otra, plateemosnos sólo estas:
¿Necesita el ser humano, tomado individual o colectivamente, el cultivo d euna ideología mesiánica escatológica?...en caso afirmativo ¿De dónde proviene esa necesidad de la propia naturaleza humana o de las directrices servidas por el intermediario de su dimensión vertical? ¿Necesita un logos sobre Dios (una atántica teología) de un logos sobre el Mesías (a no ser que, en definitiva, ambas figuras se identifiquen en el plano ontológico como ocurre en el Cristianismo?...Más aún ¿Es inocua la idea mesiánica?

Seguiremos en la segunda entrega.....
Vàticinus