LA FORMACIÓN DEL NUEVO TESTAMENTO
Después de un largo silencio, finalmente "La Palabra de Dios desciende sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto" (Lc 3,2) Juan Bautista es el último profeta enviado por Dios para preparar el camino del Señor (Lc 3, 3-6). Estamos en los años 28-30 de la era cristiana.
Aparece un nuevo Maestro en Nazaret llamado Jesús, que recibe el bautismo de manos de Juan y da comienzo a su ministerio de Mesías Salvador. Actúa y habla. Sus palabras y los milagros que realiza impresionan a la multitud y a los jefes de los judíos. El nuevo Maestro hablaba y obraba con autoridad, perdona a los pecadores, a todos sin distinción; y plantea a la gente las cuestiones acerca de las relaciones con Dios y con los hombres. Abre el corazón de sus discípulos, que El escoge, para que puedan comprender la original novedad de su persona y comprometer sus vidas en la construcción del "Reino de Dios".
Pero Jesús no se limita a contarnos "las parábolas del Reino", toda su persona y su vida constituyen por sí mismas una desconcertante parábola. Jesús debía morir, como les ocurre a todos los profetas, El mismo lo había anunciado; pero también había dicho que después de tres días resucitaría de entre los muertos.
Su resurrección confirmó definitivamente a los ojos de los discípulos la verdad de sus palabras y de toda su misión, como enviado de Dios y Señor de la vida. Los discípulos, después de las apariciones de Jesús e iluminados por el Espíritu Santo, proclaman ahora con fuerza e ilusión su fe, ahora es cuando reconocen que Jesús es el Señor, el Hijo de Dios hecho hombre. Muchos de los judíos creerán en Jesús y la Iglesia se desarrollará rápidamente; pero la mayor parte le rechazarán.
LOS ESCRITOS DE PABLO.
San Pablo es, sin duda alguna, la figura más relevante del cristianismo primitivo y el gestor de una nueva mentalidad en la Iglesia.
Nace en Tarso de Cicilia entre los años 5 y 15, de la tribu de Benjamín, siendo así ciudadano romano por nacimiento. Estudia en Jerusalén con el gran maestro Gamaliel y abraza el partido fariseo. Asiste años después al martirio de Esteban y se transforma en animoso perseguidor de los cristianos.
En el año 36 descubre a Cristo en el camino de Damasco y es elegido por el Espíritu como apóstol de los paganos y luz de los pueblos. Luego de vivir un tiempo en el desierto de Arabia, predica en Antioquía hasta que en el año 45 es elegido con Bernabé para realizar "el primer viaje misionero" por las regiones cercanas de Asia Menor (45-49).
En el 49 asiste al Concilio de Jerusalén con Pedro, Santiago (el pariente del Señor), Juan y otros, y es confirmado como apóstol de los paganos, superándose provisionalmente la crisis por la apertura a los mismos.
El apóstol S. Pablo, es llamado por Cristo para llevar el evangelio más allá de las fronteras de Palestina a los centros más importantes del mundo greco-romano. Al comienzo la predicación de los apóstoles fue solamente oral. La Sagrada Escritura era la misma para judíos y cristianos, es decir, el AT. Sin embargo no tardaron en aparecer los primeros escritos cristianos, como instrumentos y testimonios de esa viva tradición. Los primeros que aparecen pertenecen al apóstol Pablo, quien dirige una serie de cartas a las comunidades por él fundadas y con las que se comunica de este modo. Aparecen entre los años 50-60, I y II a los "Tesalonicenses", I y II a los "Corintios" y a los "Filipenses", "Gálatas" y "Romanos". Mientras está prisionero en Roma (años 61-63) escribe "Colocenses", "Efesios" y "Filemón". La última serie de cartas que escribe Pablo tiene como destinatarios a personas particulares, pastores de almas como él, 1 y 2 "Timoteo" y "Tito" (años 63-67).
La carta a los hebreos se escribió por un discípulo de Pablo poco antes de la destrucción de Jerusalén el año 70.
En su "segundo viaje" (50-52) evangeliza Galacia, Macedonia y Grecia fundando importantes comunidades (Filipos, Tesalónica, Corinto, etc.).
Entre los años 53 y 58 realiza su "tercer viaje" evangelizando sobre todo Efeso y recorriendo las comunidades de Macedonia y Grecia, mientras realiza una importante colecta para los cristianos de Jerusalén.
En el 58 es hecho prisionero en Jerusalén y permanece en la cárcel hasta que apela al Cesar. Un viaje marítimo lleno de peripecias lo lleva hasta Roma donde llega en el año 60. Allí predica bajo vigilancia hasta que es sobreseído a los dos años. Escribe las cartas a los colosenses, efesios y a Filemón.
Según la tradición, ya libre en el 63, posiblemente realiza su viaje a España, recorriendo luego las comunidades de Asia Menor, Macedonia y Grecia, mientras escribe las cartas a Timoteo (la primera) y a Tito.
En circunstancias desconocidas se lo toma preso y es recluido en Roma, escribiendo la segunda carta a Timoteo. Es, finalmente, ajusticiado fuera de las murallas de la ciudad en el año 67.
A través de los Hechos de los apóstoles y de las epístolas, Pablo se nos muestra como un hombre de temperamento apasionado, religioso y místico, pensador profundo, abnegado, tierno y por momentos duro, sincero, audaz y cerebral. Su figura es prototipo de la nueva Iglesia: síntesis de la cultura semita y de la griega.
El pensamiento de Pablo lo tenemos, amén de los discursos de los Hechos de los apóstoles, sobre todo en sus epístolas o cartas. Son escritos ocasionales que, además de resolver cuestiones planteadas en las comunidades y de darnos interesantes datos sobre la vida de las mismas, le permiten a Pablo presentarnos su visión sobre Cristo, la Iglesia y la vida cristiana.
Todas sus ideas giran en torno a Jesucristo, el Señor muerto y resucitado, que nos llama a la fe por medio de la cual obtenemos la salvación. Entre otros temas insiste en la caducidad del judaísmo, de sus normas, prácticas y culto; en la obra del Espíritu de Cristo que renueva al hombre; en la expectación de la segunda venida de Cristo y de la resurrección; en la santidad cristiana expresada fundamentalmente por el amor y, finalmente en la fidelidad a Cristo y a su único Evangelio abierto a todos los pueblos.
La tradición le atribuye 14 epístolas, si bien hoy se descartan la de los hebreos y la de los efesios, y se duda de las pastorales; mas nada impide pensar que quienes las redactaron se inspiraron en la temática de Pablo.
Las cartas son escritos anteriores a los Evangelios, a excepción del libro de Marcos que, según algunos estudiosos, sería contemporaneo de las cartas primeras.
Es útil tener en cuenta que el estilo literario de las cartas de Pablo no siempre es simple y fácil, particularmente cuando aborda temas doctrinales. A menudo es un tanto complicado y hasta confuso, abundando en paréntesis explicativos y neologismos cuyo significado exige cierto esfuerzo de interpretación.
LOS EVANGELIOS.
Jesús no nos dejó nada escrito. Pero su vida y su persona han dado origen a una incesante e inmensa literatura. Los evangelios nos acercan a su fascinante figura. Toda persona es un misterio. Sabemos que es imposible encerrarla en un solo retrato y esto es mucho más difícil cuando se trata de una persona como Jesús. Han hecho falta, al menos, cuatro retratos, los cuatro evangelios, para poder descubrir algo de su riqueza.
La palabra "evangelio", no es más que la trascripción del término griego "euaggelion" que significa "buena noticia", y decir "buena noticia" excluye toda neutralidad y refleja un reconocimiento, una opción de fe.
Los discípulos de Jesús, en sus diferentes comunidades, predican a Jesús resucitado y, poco a poco, van dando forma a sus palabras y a los relatos sobre su vida. Se habían formado colecciones de relatos de diversa índole sobre Jesús. Colecciones de parábolas, de curaciones, de milagros, de dichos de Jesús, de relatos de la pasión. Muchas de estas colecciones constituyeron puntos de referencia importantes en la predicación sobre Jesús. No es la vida de Jesús lo que se recuerda, más bien son aspectos que sobresalen, facetas de Jesús.
Pronto se llega al nivel de los "evangelios". Las colecciones de relatos son elaboradas en una narración ya continua y con argumento de la predicación, hechos, dichos, parábolas, milagros, discusiones, pasión , muerte y resurrección del Señor Jesús. Las diferentes comunidades agrupan todas esas secuencias, se forma pues un nuevo género literario. Marcos inaugura este género que arraiga profundamente en el cristianismo primitivo. Mateo y Lucas a continuación escriben también los suyos a la luz del de Marcos.
Pero ni Marcos ni Lucas ni Mateo fueron simples compiladores, sino que dejaron su huella en sus respectivas obras. Los relatos se proponen dar testimonio del evangelio, de la buena noticia, la cual se refiere a un acontecimiento fundamental: la intervención de Dios en Jesucristo.
Ahora bien, los relatos fueron redactados varios años, e incluso varios decenios después de los acontecimientos que narran. Por eso están enmarcados por el desarrollo de la fe que, entre tanto, se produjo en las comunidades cristianas, preocupadas por asimilar el sentido de los acontecimientos y proclamarlo a los demás. Además esos relatos fueron redactados por autores que eran también creyentes y tenían una visión propia y una comprensión particular de los acontecimientos.
LOS ESCRITOS DE MARCOS, MATEO Y LUCAS.
Los tres primeros evangelios (Mateo, Marcos y Lucas) tienen un gran parecido y permiten disponerlos en tres columnas paralelas y leerlos simultaneamente ("syn-opsis" en griego); por eso se los llama "evangelios sinópticos". Pero a pesar de su parecido podemos apreciar como cada uno de ellos toca un aspecto peculiar de la persona de Jesús.
El evangelio de Marcos está escrito para cristianos provenientes del paganismo. El evangelista se propone revelar progresivamente el misterio de Jesucristo, Hijo de Dios (Mc 1,1). Es un evangelio para catecúmenos, introduce gradualmente en el "misterio del Reino de Dios" (Mc 4,11), por el camino de la fe. Marcos nos señala el progresivo abandono de Jesús por parte de todos hasta llegar al grito de la cruz. Nos presenta un Jesús fracasado y abandonado.
En cambio el cuadro es muy diferente en Mateo, que escribe para los judeo-cristianos. Jesús es el nuevo Israel y el Hijo de Dios, el Mesías anunciado por las escrituras hebreas, que rehace el camino del viejo Israel para enseñar la nueva ley. El Jesús de Mateo es mucho más maestro y catequista. Es el único evangelista que pone en boca de Jesús la parábola de la Iglesia (Mt 16,18 y 18,17). Agrupa las parábolas de Jesús en cinco grandes discursos, pensando siempre en la vida de la comunidad: un Evangelio para "los catequistas" que guía a los cristianos para la formación de una comunidad y nos da un código de vida comunitaria.
Para Lucas, Jesús ha venido a proclamar la buena noticia de la salvación a los pobres y a liberar a los oprimidos. Es un evangelio más directo, que interpela al lector y lo exhorta a las actitudes fundamentales del cristiano. Su evangelio invita a la Iglesia a contrastarse con la solidez de los orígenes, con la auténtica tradición de Jesús, la única que garantiza una autentica Iglesia en cualquier momento histórico. El Señor de Lucas es ante todo el Señor y el Salvador de todos los hombres, un Cristo "misericordioso" en búsqueda continua de pecadores, de pobres y de marginados. Es el evangelio de los "cristianos que dan testimonio en el mundo".
En el libro de los Hechos de los apóstoles, también escrito por Lucas, señalará su concepción de la historia de la humanidad como una historia de salvación que estaba ya desde el principio dirigida por el Espíritu Santo. Son una continuación del evangelio lucano, la "Buena Nueva" de la salvación debe ser anunciada por la "Iglesia apostólica" ante todos los pueblos entonces conocidos.
LOS ESCRITOS DE JUAN.
El evangelio de Juan es el último que se escribe (entre el 90 y el 100). Con el se cierra la colección de escritos del NT. El evangelista seguramente conocía los otros evangelios, pero nos ha dejado una visión de Jesucristo totalmente original, marcada por las preocupaciones de su Iglesia (Asia Menor) y su "estilo" es muy diferente. Es un evangelio lentamente madurado a lo largo de sucesivas redacciones las cuales conservan aún la impronta de su primer autor. El nuevo contexto cultural y eclesial de finales del siglo primero, explica la diversidad y profundidad de este evangelio. Está dirigido al "interior" de la Iglesia, en orden a profundizar la fe. La figura de Jesús provoca el interés de todos los personajes que le tratan en toda la obra. No es difícil ver que el interés por Jesús se concreta en un interés por la identidad de la persona de Jesús. Por eso una pregunta recorre todo el evangelio : ¿ Quién es Jesús ?. Toda la actividad de Jesús es un continuo testimonio, una revelación: sus palabras, sus obras, su enseñanza,, sus gestos. El anuncio del Jesús victorioso del cuarto evangelio es que la vida, el amor y la verdad son posibles. La vida está por encima de la muerte (Jn 5,24), el amor está por encima del odio (Jn 15,15) y la verdad por encima de la mentira (Jn 14,6; 8,44). La Palabra de Jesús no deja a ninguno indiferente, sino que le juzga al instante (Jn 3,19;; 12,31). La feo la incredulidad culpable anticipan el juicio final.
De la escuela de Juan es el "Apocalipsis", un libro profético singular, escrito en un lenguaje misterioso. La Iglesia se nos presenta peregrina en el mundo, testigo y mártir en un perpetuo itinerario pascual y siempre caminando hacia la nueva Jerusalén, la Nueva ciudad de Dios y de los hombres.(Ap 21,22).
OTRAS EPÍSTOLAS.
Otros escritos apostólicos se agruparon en el siglo IV, bajo la denominación de "Epístolas católicas", es decir, universales, ya que no tenían por destinatarios unas determinadas comunidades, sino a los cristianos en general. Son mensajes en forma de carta, escritos por apóstoles o por hombres de su círculo de íntimos que los creyentes debemos acoger y vivir. Mensajes como que la fe debe de ser verificada por medio de obras (Santiago); los falsos doctores están ya juzgados (Judas); debemos responder a cualquier exigencia racional de la esperanza (1 Pedro); vivir a la espera del día del Señor (2 Pedro); vivir en el amor y amar en la verdad (1,2 y 3 de Juan).
¿COMO ADQUIRIÓ SU FORMA ACTUAL EL NT?
Las primeras asambleas cristianas seguían las prácticas de las sinagogas judías y el AT era leído habitualmente en las reuniones y juntamente con esa lectura añadían algún relato sobre la vida de Jesucristo.
Al principio eran los testigos oculares que conocieron a Jesús los encargados de contar el relato, pero con el paso del tiempo y la desaparición de los mismos, hubo necesidad de poner por escrito estos relatos, y así aparecieron los cuatro evangelios. Además eran utilizadas corrientemente las cartas escritas por los apóstoles y otros dirigentes.
En el año 200, la iglesia utilizaba de manera oficial los cuatro evangelios y eran admitidas oficialmente las cartas de Pablo. Más tarde se fueron aceptando de manera general el resto de los libros del Nuevo Testamento. El Apocalipsis se leía ya en el siglo II, y se difundió en el III. La carta a los Hebreos se leía a finales del siglo I, pero no fue aceptada plenamente en occidente hasta el siglo IV, por dudar de su autor. Todavía más tiempo hizo falta para que fueran aceptadas la segunda de Pedro y la segunda y tercera de Juan.
Poco a poco, la iglesia fue descubriendo que determinados libros gozaban de una "clara y general autoridad", y eran necesarios para la formación de las comunidades cristianas. Por eso en los concilios de Laodicea (363) y de Cartago (397), los obispos aceptaron una lista de libros que es idéntica a la actual (En Laodicea no se incluyó el Apocalipsis). La preocupación de las iglesias era la de verificar que los documentos incluidos en el NT representan el verdadero testimonio y la experiencia de los apóstoles: los que habían vivido con Jesús.
¿COMO HA LLEGADO A NOSOTROS EL NT?
Antes de la invención de la imprenta (S. XV), todos los escritos se tenían que copiar a mano por los "amanuenses", y eran frecuentes los errores. Estos manuscritos eran demasiado caros y las comunidades solían tener sus propios manuscritos, para uso de sus miembros. Al principio, los libros del NT tuvieron que escribirse en rollos hechos de papiro, cuero o pergamino. A partir del siglo II, los cristianos empezaron a emplear el "codex" o "códice", parecido al libro actual, mucho más manejable.
Vàticinus
