HAY QUE PONER DE RELIEVE A LOS SANTOS VIVIENTES DE LA IGLESIA
Pocas veces se habla, en los distintos mentideros internícolas, de una de las congregaciones religiosas más evangélicas y humanas de la iglesia católica: los Franciscanos de Cruz Blanca. Fundados por el Hermano Isidoro Lezcano Guerra, enorme y santo varón, de profesión meteorólogo y de vocación profeta. Si por sus hechos les conoceremos, el hermano Isidoro lleva décadas dejando tras de su corpachón un continuado rastro de caridad por donde ha pasado fundando sus casas de atención a enfermos incurables y discapacitados, tanto físicos como psíquicos. Destaca en Isidoro su amabilidad, aquella sonrisa suya luminosa y la bondad natural con que lo parió su santa madre. Prefiere la familiaridad al ringorrango eclesiástico, y lo mismo te recibe en su habitación mientras se dispone a hacer la siesta, que es capaz de llevarte un tazón de café a primera hora de la mañana, estés donde estés.
Este es el Evangelio en vivo.
En el pueblo de Alcalá de Guadaira (Sevilla), los Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca tienen a su cargo a deficientes mentales, personas que nadie quiere o que ya no tienen familia, ellos los cuidan: los lavan, les dan de comer y los visten cada día para sacarlo a que el sol les de un poco.
Vàticinus
