Aparte de la certeza del juicio, cuando Jesús venga de nuevo, la Biblia dice muy poco sobre lo que sucede después de la muerte.
Los escritores del Antiguo Testamento contaban generalmente con que los difuntos seguían existiendo en el sheol. Era sencillamente un lugar de descanso y de silencio, donde ya no se disfrutaba de las bendiciones de la vida. Pero, andando el tiempo, la gente fue entendiendo más claramente que Dios les había deparado un futuro glorioso, más allá del sheol.
Dios no abandona a los suyos en el sheol, sino que los conducirá a la vid del gozo. Tanto Job como Daniel expresan confianza en lo que se refiere al futuro. Job está seguro de que verá a Dios y Daniel habla de que los muertos vuelven a vivir.
El hades es, en el Nuevo Testamento, el término equivalente al sheol. Pedro, refiriéndose a la muerte de Jesús, afirma que David “habló de la resurrección del Mesías al decir: él no fue abandonado en el mundo de la muerte (hades), su cuerpo no se corrompió en el sepulcro”. En otro contexto, Pedro dice que Jesús fue a predicar a los muertos, a “los espíritus encarcelados”, queriendo decir, según creemos, que Jesús hizo esto en el tiempo que medió entre su muerte en la cruz y su resurrección, ese tiempo maravilloso que pasó junto a sus amigos antes de “subir” al Padre.
El Nuevo Testamento habla a menudo de la muerte como de un sueño. El “paraíso” es el término que Jesús utiliza para describir la existencia placentera de los que mueren en la paz de Dios. Y Pablo confiaba firmemente en que un cristiano, al morir, iba a la presencia de Jesús.
A nosotros, como humanos, nos resulta imposible imaginarnos una existencia fuera del tiempo; pero los escritores del N.T. tenían firme confianza en que los cristianos creyentes, estuvieran muertos o viviesen, se encontrarían con Jesús y entrarían en la gloria del cielo, habiendo recibido cuerpos nuevos en la “resurrección”, cuerpos que ya no están sometidos a la muerte.
¿Por qué aseveraron esto los escritores santos?
Sencillamente porque en aquel tiempo, tanto como en este, existieron y existen personas que han visitado ese estadio de inmensa felicidad, pero que por la gracia de Dios y por intercesión de Jesús, nuestro valedor ante el Padre, han regresado de nuevo para hacer que muchos inicien el camino hacía una Nueva Humanidad, hacíendonos ver lo incongruente de nuestras vidas, religiones y falsas interpretaciones.
Estas personas están con nosotros y nos guían en la verdad, pero preferimos despreciarlos que es mas sencillo, a plantearnos los interrogantes que nos formulan a todos y que no queremos prestar atención. Esas personas, no privilegiadas, gente corriente, que están a nuestro lado, su cometido es para instruirnos en los caminos hacia el Reino.
Saludos cordiales,
Vàticinus

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