Pues si señor, el misterio de la Iglesia es el misterio del pueblo congregado por Dios, de la comunión entre todos los miembros de ese pueblo donde ya no hay judío o griego, ni señor ni esclavo, ni varón ni mujer.
Pensemos esto con serenidad, pues resulta enormemente asombroso y estimulante. Por supuesto, ese pueblo necesitará de unos servicios que existen para eso: para que viva el Pueblo de Dios. Pero el misterio de la Iglesia no es el misterio del poder sagrado, que a su vez necesitará unos fieles sobre los que ejercerse.
Debemos tener en cuenta que si de nuestra Iglesia alejamos a los bautizados, que no evangelizados, podemos quedarnos sin los fieles a los que ahora se gobiernan, por eso desde ya, la Iglesia, no debe ejercer el “misterio del poder”, sino el “misterio de atraer”, el “misterio de aglutinar” y abandonar el “misterio de poder”, “el misterio de feudalismo”, “el misterio de estar encastillados” y poner en práctica EL MISTERIO DE AMAR, a los cristianos y no cristianos, a los católicos y no católicos.
Mis saludos
Vàticinus