JESÚS FUE UN INGENUO

Pues resulta que de Jesús dijeron que todo lo que hacía lo hacía bien, lo dejó todo en el aire y a expensas del libre albedrío de los hombres, que cada cual interpreta el Evangelio, como mejor le parece y como mejor le pueda servir.
Jesús se olvidó, después de señalarnos cual era el camino, de organizarnos.
Que Jesús lo dejó todo en el aire es un hecho constatado, Jesús solo sembró la semilla como buen sembrador. La regó con su sangre. Nos enseñó a partir y compartir el pan, a beber de una misma copa de vino y dijo que volvería sin avisar.
“Somos de ayer, y ya llenamos el mundo” dijo Tertuliano, y añadió: “La semilla de la fe se ha regado con la sangre de los mártires”.
Seguro que Jesús, el Hombre de Nazaret, muy pueblerino él, no previó que el mundo era tan grande y que su palabra florecería tan rápidamente y tan abundante. No pudo preverlo porque ni sabía que la tierra era redonda (no lo dijo jamás en ningún sitio). Y además pensaba que aquello se iba a acabar pronto, que después de él nada : ¡Dios mio…Dios mio ¿por qué me has abandonado?....Nadie le proporcionó un curso de organización y dirección de empresas como algunos vaticanistas han hecho y estudiado para dirigir el pequeño estado con millones de subditos repartidos por todo el mundo y con grandes manejos de finanzas.
Él nos dejó su Espíritu, la semilla y su sangre…pero la cosa se complicó…llegaron los gestores (epíscopos), que significa en griego los inspectores o administradores, es decir, los que se encargaban del aparato legislativo y organizativo y además de mantener el orden.
Porque aquello de hablar diferentes lenguas , los diferentes carismas, las diferentes personalidades, los diferentes nacionalismos, que había dicho Jesús, amenazaba en producir lo que ocurrió en la antigua Babel, había que tener mando y un mando supremo…el Papa.
Poco a poco, los gestores (epíscopos) fueron actuando como los dueños de la idea..ya sólo faltaba justificar la operación de gran calado en algunas citas bíblicas. Completar la simetría de los doce hijos de Jacob, las doce tribus, los doce apóstoles, testigos de su vida, de sus palabras, de su muerte y de su resurrección.
Para lo cual había que eliminar, entre otras cosas, a las mujeres que habían sido mucho más testigos que los doce, porque las mujeres rompían la simetría con el A.T. y además en aquella sociedad no contaban para nada, así que si hubiesen ido detrás de Jesús un millón de mujeres y doce hombres, solo se pueden mentar a los hombres porque en Israel no eran nadie ni nada..pero lo que son las cosas..los rastros dejados por documentos extra bíblicos, está claro que fueron las mujeres ls que siempre estuvieron junto a él.
Jesús no buscó filósofos, ni economistas, ti teólogos (muchos estarían hoy en el paro). Y sólo habló del Padre y de los hermanos, del amor y más que ensalzar la pobreza, lo que hizo fue ponerse al lado de los pobres. No predicó la enfermedad, ayudó a los enfermos. No animó a la revolución, liberó a los esclavos y fue durisimo contra todo el que humillaba y se aprovechaba del hombre.
No sabía economía y mucho menos filosofía política…y su teología eran tan sencilla como su fe.
Y así con mucha sangre de mártires, con graves discusiones sobre lo que había dicho o no dicho el Maestro, con las apetencias de poder y con la incorporación de pueblos nuevos y culturas muy distintas llegó la llamada edad de oro.

Lo siento amigo Jesús, Maestro amado, te equivocaste al predicar el Reino, porque los de siempre se aprovecharon y se sentaron en sus sillones de oro…bebías agua porque tenías sed, pero no sabías la fórmula del agua.
El sol te hizo sudar, pero jamás te preocupaste de saber de qué estaba hecho el sol.
Te equivocaste cuando pediste no beber el cáliz y te ahogaste en él.
No vinieron legiones de ángeles, pero tu triunfaste.
Te han dicho que eres utópico.
Te repugnaba la mentira, la doblez, nunca te presentaste maquillado.
No sabías hacer teatro y no engañaste a ti mismo.
Te fallaron los tuyos en el momento supremo y tu Padre te dejó ser Hombre…solo Hombre….hasta el final.
Siempre nos dolió mucho esa muerte tan vulgar.
Tu fuiste un ingenuo, pero no ir a Jesús viniendo de Dios, sino ir a Dios partiendo del Jesús histórico, es lo que llaman Cristología ascendente. Tal vez nunca creimos en Jesús…dicen algunos que creen en Dios….pero aceptar al hombre (que no aceptamos muchas veces), es no aceptar a Dios.
A través de él no acabamos de ver a Dios, porque no creemos en él, lo hemos manipulado haciéndolo “rey”, colocándole coronas que él no quería.
Por eso los cantos y las voces celestiales nunca se oyeron, como tampoco vemos a Dios en el vecino, en el peatón, en el pobre, en el emigrante…Quien ama al próximo y lo acepta por amor a Dios, no ama ni acepta al próximo, dice amar a Dios.