Posiblemnte este comunicado levante ampollas, pero nos da igual, hay que decir las cosas claras d euna vez por todas.
Una de las falsificaciones más frecuentes del mensaje es la que ocurre a propósito del amor y la bondad. El Evangelio es amor y bondad...según dicen.
Pero el Evangelio, como decimos antes, es bondad y amor, y excluye todo lo que sea tensión, conflicto y enfrentamiento. Porque según se piensa, el amor y la bondad son incompatibles con el conflicto y el enfrentamiento. He ahí cómo y de qué manera nuestro miedo al conflicto se infiltra en nuestra vida de fe. Y el resultado es una imagen de Jesús, que resulta inaceptable. Porque es un Jesús de tal manera bonachón y dulce que se hace empalagoso. De esta manera, más de la mitad del evangelio se nos hace incomprensible, puesto que más de la mitad del evangelio es tensión y es conflicto. En definitiva, con esto quiero decir que si realmente pretendemos entender el evangelio, es importante y urgente recu`perar la imagen de Jesús como profeta, por más que esa imagen nos pueda resultar molesta o inquietante. Bien sabemos que los profetas de Israel fueron personales conflictivos, sobre todo conflictivos con el poder, tanto civil como religioso. Por eso, recuperar la imagen de Jesús como profeta es recuperar la dimensión conflictiva del mensaje evangélico:Lo que en el Evangelio hay de conflicto con los poderes de este mundo, ya sean sociales, políticos o religiosos.
Deberíamos estudiar a fondo la figura de Jesús como profeta y eso se hace desde la dimensión del hecho en si como profeta y como surgió su vocación de profeta en la sociedad y en el ambiente en que vivió.
Vàticinus
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